7 de mayo | Devocional: Exaltad a Jesús | La ley de Dios nunca cambia

Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. Éxodo 31:18.

Durante la dispensación cristiana, el gran enemigo de la felicidad del hombre hizo al sábado del cuarto mandamiento objeto de ataques especiales. Satanás dice: “Obraré en forma contraria a los propósitos de Dios. Daré a mis secuaces poder para desechar el monumento de Dios, el séptimo día como día de reposo. Así demostraré al mundo que el día santificado y bendecido por Dios fue cambiado. Ese día no vivirá en la mente del pueblo. Borraré su recuerdo. Pondré en su lugar un día que no lleva las credenciales de Dios, un día que no puede ser una señal entre Dios y su pueblo. Induciré a los que acepten este día a que lo revistan de la santidad que Dios dio al séptimo día…

Por el establecimiento de un falso día de reposo, el enemigo pensó cambiar los tiempos y las leyes. Pero ¿logró realmente cambiar la ley de Dios? La respuesta se encuentra en las palabras del capítulo 31 de Exodo. El que es el mismo ayer, hoy y por los siglos, declaró acerca del día de reposo, o sábado: “Es señal entre mí y vosotros… Señal es para siempre”. Éxodo 31:13,17. La señal indicadora que fue cambiada apunta en un sentido equivocado, pero Dios no ha cambiado. Sigue siendo el poderoso Dios de Israel. “He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre , y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo”. Isaías 40:15… Y el Señor siente hoy tanto celo por su ley como en los días de Acab y Elías.

Sin embargo, ¡cómo se desprecia esa ley! Miremos hoy al mundo en abierta rebelión contra Dios. Esta es en verdad una generación rebelde, llena de ingratitud, formalismo, falsedad, orgullo y apostasía. Los hombres descuidan la Biblia y odian la verdad. Jesús ve su ley rechazada, su amor despreciado, sus embajadores tratados con indiferencia. El habló por sus misericordias, pero éstas no han sido reconocidas; él dirigió advertencias, pero éstas no han sido escuchadas. Los atrios del templo del alma humana han sido trocados en lugares de tráfico profano. El egoísmo, la envidia, el orgullo y la malicia son las cosas que se cultivan…

Los que creen esa palabra tal como se expresa son ridiculizados. Existe un desprecio cada vez mayor por la ley y el orden, y se debe directamente a una violación de las órdenes de Jehová.—La Historia de Profetas y Reyes, 136-138.

Jehová grabó sus Diez Mandamientos en tablas de piedra, a fin de que todos los habitantes de la tierra pudiesen comprender su carácter eterno e inmutable.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 235.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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