7 de junio | Devocional: Conflicto y Valor | Un resultado seguro

 

1 Samuel 17:38-58.

 

Entonces dijo David al filisteo… yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 1 Samuel 17:45.

 

Goliat insultó a David y lo maldijo en nombre de sus dioses. Sentía que era un insulto a su dignidad que un imberbe mancebo, sin llevar siquiera armadura, le enfrentara… David no se irritó al ser tenido en menos, ni tembló ante sus terribles amenazas, sino que replicó: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.—Testimonies for the Church 3:219.

Este discurso, pronunciado con voz clara y musical, resonó por los aires, y lo oyeron distintamente los millares que escuchaban, convocados para la guerra. La ira de Goliat llegó al extremo. Furiosamente, empujó hacia atrás el yelmo que le protegía la frente, y corrió para vengarse de su adversario. El hijo de Isaí se estaba preparando para recibir a su enemigo. “Y aconteció que, como el filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dio priesa y corrió al combate contra el filisteo. Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y tirósela con la honda, e hirió al filisteo en la frente: y la piedra quedó hincada en la frente, y cayó en tierra sobre su rostro”.

El asombro cundió entre las filas de los dos ejércitos. Habían estado seguros de que David perecería; pero cuando la piedra cruzó el aire zumbando y dio de lleno en el blanco, vieron al poderoso guerrero temblar y extender las manos, como herido de una ceguera repentina. El gigante se tambaleó y como una encina herida cayó al suelo. David no se demoró un solo instante. Se lanzó sobre el postrado filisteo y asió con las dos manos la pesada espada de Goliat. Un momento antes el gigante se había jactado de que con ella separaría la cabeza de los hombros del joven, y daría su cuerpo a las aves del cielo. Ahora el arma se elevó en el aire, y la cabeza del jactancioso rodó apartándose del tronco, y un grito de triunfo subió del campamento de Israel. Historia de los Patriarcas y  Profetas, 701, 702.

 

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White



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Devocional

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