7 de febrero | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | Fortaleza para las naciones

«Dios nuestro, ¡manifiesta tu poder! ¡Confirma, oh Dios, lo que has hecho por nosotros!». Salmo 68: 28, RVC

LEYES DE DIOS no eran solamente para la nación judía. La ley moral fue promulgada antes de que existiera el pueblo judío. La ley de los Diez Mandamientos era de obligación universal. Los ritos y sacrificios fueron ideados para representar el gran sacrificio, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y que cumple los requerimientos de la justicia divina en lugar del transgresor.

El Señor no quiere que su pueblo sea exclusivista. Los mensajeros enviados por Cristo han de proclamar el evangelio de su gracia a todas las naciones, las lenguas y los pueblos. Hemos de dar a conocer el hecho de que el gran Abogado está dando audiencia a todo el mundo.

Los israelitas fueron llamados como representantes de Dios ante un mundo apóstata, y a fin de cumplir esta misión Israel debía mantener su propia existencia como nación distinta de todos los pueblos idólatras de la tierra. Tenían que mantenerse en el mundo conservando su carácter peculiar y santo. Debían mantener su propia espiritualidad realizando lo que Adán y Eva dejaron de hacer: rendir obediencia a todos los mandamientos de Dios, y en su carácter representar la misericordia, la bondad, la compasión y el amor de Dios. De este modo habían de estar por encima de todas las otras naciones en excelencia de carácter; para que por medio de un pueblo puro y obediente el Señor pudiera manifestar sus ricas bendiciones. De esta manera se exaltarían en todo el mundo los principios de las leyes que gobiernan su reino.— Carta 26, 1894.

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DEVOCIONAL

HIJOS E HIJAS DE DIOS

Elena G. de White

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