7 de enero | Devocional: Alza tus ojos | La especulación y los especuladores

«Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón». Mateo 6: 20-21, TLA

Las especulaciones financieras son señuelos satánicos que pretenden seducir a todo el mundo. En todas las transacciones financieras nuestra única protección es el amor y el temor de Dios. Se ven en nuestro mundo de hoy las mismas prácticas deshonestas que prevalecieron antes de que el diluvio barriera la corrupción moral de la tierra, y que también prevalecieron en Sodoma antes que el fuego del cielo consumiera a sus corruptos habitantes. Satanás seduce a todo el mudo con sueños de grandeza y de fáciles ganancias. En su codicia, los que ceden acaban faltando a la verdad y engañando. Dios y la verdad quedan relegados. […]

El Señor desea que sus siervos eviten toda especulación. Satanás puede prepararles el camino haciendo que su primera inversión resulte exitosa, pero ¡qué amargo será el resultado final! Si el cristiano profeso tiene éxito en su primera inversión especulativa, su ruina es casi segura. Se entra atropelladamente en proyectos visionarios a medida que aquellos que los promueven los presentan como empresas promisorias, que según ellos dicen, multiplicarán con creces el dinero invertido. De esta manera buenas personas resultan fascinadas y engañadas. […]

Los que conocen la verdad, en vez de dedicarse a la especulación, deben conseguir un empleo serio y honesto, mediante el cual puedan ganar lo necesario de una forma que honre a Dios. Los que estimulan los deseos de los especuladores lo que consiguen es extinguir la luz que Dios ha dado para guiar rectamente nuestros pies. Aquel que gana mucho dinero fácilmente lo gasta irresponsablemente, y su prodigalidad llegará a ser su ruina. A fin de mantener sus hábitos de indulgencia egoísta, ha de seguir consiguiendo enseguida ganancias fáciles. El esfuerzo por conseguir con rapidez suficiente para cubrir sus despilfarros, atrae a muchos a caer en los juegos de azar. [..,]

Ruego a nuestro Padre celestial que haga que la luz resplandezca claramente. La Palabra de Dios, cuando la analizamos a fondo y con oración, nos mantiene en un correcto equilibrio. En ella encontramos claramente definidos los caminos del Señor. Nadie que escudriñe con sinceridad la Palabra andará en tinieblas. Ahora bien, lo que no podemos es arrojar a un lado la luz que Dios nos proporciona, y que ella siga iluminando nuestros pasos. Para ser realmente cristianos, debemos serlo en todo, revelando sus virtudes y haciendo sus obras. La verdad es nuestra fortaleza. Implantada en el corazón por el Espíritu Santo, nos capacitará para ver claramente la diferencia entre lo que es correcto y lo que no lo es.— Manuscrito 26a, 1890, «Una advertencia contra la especulación financiera».

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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