6 de septiembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | Confía en el señor para recibir fuerzas

El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. Marcos 6:31.

Los que están conectados con la obra… han de vivir tan cerca del Señor que de ellos brille la luz como si fueran lámparas encendidas. Cuando se haya demostrado una determinación profunda y ferviente de avanzar juntos, la misma unidad de los obreros proclamará la verdad con poder, produciendo una impresión profunda en los que no son de nuestra fe…
Los que trabajan para Dios se encontrarán con incomodidad, confusión y cansancio. A veces el corazón distraído casi se desespera, presa de la incertidumbre. Cuando lo envuelve esta clase de desasosiego nervioso, el obrero debería detenerse y descansar. Cristo lo invita: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”. Marcos 6:31. “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas… Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40:29, 31.
El obrero no puede tener buen éxito mientras eleva a Dios oraciones apresuradas, para luego correr y dar atención a cosas que teme descuidar u olvidar. Sólo toma tiempo para dedicarle de prisa algunos pensamientos a Dios, eso es todo. No se da tiempo para pensar, para orar, ni para esperar que el Señor le renueve tanto sus energías físicas como espirituales. Pronto queda rendido. No siente la influencia elevadora e inspiradora del Espíritu de Dios. No es reanimado por una vida fresca. Su cuerpo agotado y su cerebro cansado no experimentan alivio mediante el contacto personal con Cristo.
“Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”. Salmos 27:14. “Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”. Lamentaciones 3:26. Hay quienes trabajan todo el día y hasta tarde en la noche para hacer lo que les parece que necesita realizarse. El Señor observa compasivamente a estos fatigados portadores de pesadas cargas, y les dice: “Venid a mí… y yo os haré descansar… Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.—Carta 83, 1902, p. 9-10.
Nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios; y si así la ocultamos, en sus manos se convertirá en una lámpara que arrojará sobre el mundo una luz brillante y constante… Pero aunque el tiempo es corto y hay una gran obra que hacer, el Señor no se complace con que prolonguemos las horas de trabajo de tal modo que no quede tiempo para disfrutar de períodos de descanso, para el estudio de la Biblia ni para la comunión con Dios. Todo esto es esencial para fortalecer el alma, para colocarnos en una posición en la cual recibamos la sabiduría de Dios para utilizar nuestros talentos al servicio del Maestro en la manera más responsable.—The Youth’s Instructor, 3 de febrero de 1898.

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS
Elena G. de White

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