6 de septiembre | Una religión radiante | Elena G. de White | Mente sana y cuerpo sano

«Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, Jehová, a la luz de tu rostro». Salmo 89: 15

NADA TIENDE MÁS A FOMENTAR la salud del cuerpo y el alma que un espíritu de gratitud y alabanza. Resistir a la melancolía, a los pensamientos y sentimientos de descontento, es un deber tan importante como el de orar. Si estamos destinados a ir al cielo, ¿cómo podemos portamos como un cortejo de plañideras, gimiendo y lamentándonos a lo largo de todo el camino que conduce a la casa de nuestro Padre?
Los que se dicen cristianos y que no paran de quejarse, y parece que creen que la alegría y el gozo son pecado, desconocen la verdadera religión. Los que solo se complacen en lo melancólico del mundo físico, que prefieren mirar hojas muertas a cortar hermosas flores vivas, que no ven belleza alguna en las elevadas cumbres ni en los valles cubiertos de verde césped, que cierran sus sentidos para no oír la alegre voz que les habla en la naturaleza, permanente suave melodía para todo oído atento, no están en Cristo. Se están preparando tristezas y tinieblas cuando bien pudieran gozar de dicha, y la luz del Sol de justicia podría despuntar en sus corazones llevándoles sanidad en sus rayos.— El ministerio de curación, cap. 18, pp. 166-167.

«Estén siempre contentos. Oren en todo momento. Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús». 1 Tesalordcenses 5: 16-18, DHH

Mi reflexión personal

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DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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