6 de marzo | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | A la paciencia, piedad

Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 1 Timoteo 4:8.

Después de haber añadido paciencia a la temperancia, debemos seguir ascendiendo en la escalera del progreso, y añadir piedad a la paciencia. Este es el resultado de la paciencia. El apóstol Pablo dijo: “Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba esperanza”. Romanos 5:3, 4.

Aquí, entonces, tenemos una nueva gracia, la piedad, que debe tener el espíritu y la semejanza de Jesucristo. El fin que Dios persigue en todo su trato con nosotros, es elevarnos hacia su ideal divino, y es el que persigue todo el plan de salvación. … La corrupción del mundo está procurando posesionarse de nuestros sentidos; todas las influencias impías, que se advierten en todas partes, están trabajando para mantenernos en un nivel bajo y terreno—cegando nuestras sensibilidades, degradando nuestros deseos, debilitando nuestra conciencia, e invalidando nuestras facultades religiosas—, al impulsarnos a prestar atención a la naturaleza inferior. …

La preciosa escalera está para alejarnos de todo esto. La atención es atraída hacia Dios, encima de la escalera. La gloria de allá arriba lanza una invitación: “Venid más alto”. El corazón es atraído. Se dan pasos ascendentes, uno después de otro. Y así vamos ascendiendo cada vez más arriba. A cada paso que se da, la atracción se hace mayor. Mayores y más santas ambiciones toman posesión del alma. Queda atrás la culpa de la vida pasada. No nos atrevemos a mirar hacia abajo, hacia aquellas cosas que durante largo tiempo envenenaron la fuente de la verdad y de la felicidad, y despertaron el remordimiento, debilitaron y depravaron la voluntad, y reprimieron todo impulso hacia el bien.

El propósito de la Palabra de Dios es inspirar esperanza, guiarnos … a ascender paso a paso hacia el cielo, con vigor cada vez más creciente. … Logramos la semejanza del carácter divino por el impartimiento de su propia gracia. … Así como la cera recibe la impresión del sello, también el alma recibe y retiene la imagen moral de Dios. Somos llenados y transfigurados por su esplendor, así como la nube—que es negra—adquiere una blancura inmaculada cuando es llenada por la luz.—Manuscrito 13, 1884, pp. 8, 9.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN

Elena G. de White

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Devocional

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