6 de enero 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Sublime gracia

 

“En cuanto a nosotros, estamos aquí para anunciarles la buena nueva referente a la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados” (Hechos 13:32, LPH).

EN ANTIOQUIA DE PISIDIA, Pablo fue a la sinagoga en sábado, a adorar a Dios como Creador y a predicar. En este primer sermón él destaca tres grandes temas.

  1. La omnipresencia de Dios. Él está en todo lugar. El Dios del mensaje paulino está en todas partes y tiene acceso a todos los lugares.

  2. La soberanía de Dios. Él está por encima de todo y de todos. En este sermón se destacan los verbos escoger, enaltecer, sacar, soportar, dar, levantar, temer y conocer, que muestran el propósito definido de la soberanía de Dios. Incluso la propia presencia de Pablo era resultado de la voluntad y los planes de Dios. La soberanía de Dios no puede entenderse como contraria al libre albedrío; ya que no suprime nuestra libertad, ni nuestra elección puede eludir su soberanía.

  3. La gracia de Dios. Él nos ama. Pablo muestra un Dios bondadoso, cercano, presente, que siempre busca ayudar, apoyar, salvar y restaurar; a pesar de la reiterada inestabilidad y el rechazo de su pueblo. Para Pablo, la gracia es la esencia del carácter de Dios.

John Newton fue un capitán de la marina, rudo, blasfemo y arrogante. Se dedicaba al comercio de esclavos en las costas de África. Cierta noche, una espantos tormenta se abatió contra su nave, tanto, que aterrorizado pidió a Dios un poco de misericordia. Aquello fue el origen de su conversión, y tiempo después, abandonó el comercio de esclavos, y en 1764 fue ordenado ministro en la Iglesia de Inglaterra y empezó a componer himnos, junto con el poeta William Cowper. Compuso “Sublime gracia” —tal vez el himno inglés más conocido— para ilustrar el sermón de Año Nuevo de 1773: “Sublime gracia del Señor, /aun pecador salvó.

Fui ciego, mas hoy miro yo, / perdido y él me amó.

En los peligros o aflicción, / que yo he tenido aquí

Su gracia siempre me libró,/y me guiará feliz.

Su gracia me enseñó a temer, / mis dudas, ahuyentó.

Oh, cuán precioso fue a mi ser, / al dar mi corazón.

Y cuando en Sion por siglos mil, / brillando esté cual sol,

Yo cantaré por siempre allí, / su amor que me salvó”. ‘

Qué reconfortante es saber que Pablo presentó en aquel sermón a un Dios siempre presente, soberano, y que me ama como si yo fuera al único que tuviera que atender en todo el universo.

Ese es el Dios que hoy está esperando a que respondas a su sublime gracia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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