6 de diciembre | Devocional: Conflicto y Valor | Todo lo que un hijo puede ser

2 Timoteo 2.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15.

Pablo amaba a Timoteo, su “hijo en la fe”. 1 Timoteo 1:2. El gran apóstol sondeaba a menudo al discípulo más joven, preguntándole en cuanto a la historia bíblica: y al viajar de lugar en lugar, le enseñaba cuidadosamente cómo trabajar con éxito.—Los Hechos de los Apóstoles, 166, 167.

El afecto entre Pablo y Timoteo comenzó con la conversión de Timoteo: el lazo se había fortalecido a medida que compartían las esperanzas, los peligros y los trabajos de la vida misionera, hasta que parecían ser uno. La disparidad de sus edades y la diferencia de sus caracteres hicieron más ferviente su mutuo amor. El espíritu ardiente, celoso e indomable de Pablo encontró reposo y ánimo en la disposición apacible, complaciente y discreta de Timoteo. El servicio fiel y el amor tierno de su sufrido compañero alegraron más de una hora oscura de la vida del apóstol… Todo lo que un hijo puede ser hacia un padre amado y respetado, lo fue el joven Timoteo para el sufrido y solitario Pablo.—The S.D.A. Bible Commentary 7:917.

Pablo amaba a Timoteo porque Timoteo amaba a Dios. Su conocimiento inteligente de la piedad experimental y de la verdad le daba distinción e influencia. La piedad y la influencia de su vida hogareña no eran de baja categoría, sino puras, sensatas, y no corrompidas por falsos sentimientos… La Palabra de Dios era la regla que guiaba a Timoteo… Su mente se espaciaba en las ideas del orden más elevado posible. Quienes lo instruían en su hogar cooperaban con Dios al educar a ese joven para soportar las cargas que le serían impuestas a temprana edad.—Ibid. 918.

En su trabajo, Timoteo buscaba constantemente el consejo y la instrucción de Pablo. No actuaba por impulso, sino con reflexión y serenidad… El Espíritu Santo encontraba en él uno que podía ser amoldado y modelado como un templo para la morada de la divina Presencia.

Las lecciones de la Biblia, al entretejerse en la vida diaria, tienen una profunda y perdurable influencia en el carácter. Estas lecciones las aprendía y practicaba Timoteo.—Los Hechos de los Apóstoles, 167.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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