5 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Salir del caos

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“El hombre malvado endurece su rostro, pero el recto ordena sus caminos” (Proverbios 21:29).

La sensación constante de estar frente a una amenaza o un peligro se asocia con el estrés fisiológico y la ansiedad. Muchas situaciones pueden percibirse como amenazas o peligros, entre ellas, la existencia de conflictos interpersonales y/o problemas económicos, por ejemplo. Estas situaciones, cuando persisten en el tiempo, debilitan el sentido de seguridad y pueden vivirse como un caos, aumentando la tensión nerviosa. “Es como si las cosas estuviesen fuera de control”; “Parece que me voy a volver loco”, son expresiones típicas en tales contextos. ¿Hay algún modo de salir del caos, en breve tiempo? ¿Qué se puede hacer para lograr una estabilidad básica de manera urgente?

Sea de manera colectiva o individual, necesitamos recordar que el caos implica situaciones o contextos en los que hay poca estructura y una inexistente rutina estable. Por tanto, si se favorecen estos aspectos, se ayudará a disminuir la ansiedad y aumentar el bienestar, señala Thomas S. Weisner, profesor emérito de antropología, de la Universitdad de California (Los Angeles, EE.UU.), en su artículo titulado “Well Being, Chaos, and Culture: Sustaining a Meaningful Daily Routine” [Bienestar, caos y cultura: mantener una rutina diaria significativa].

En términos prácticos, con el fin de favorecer la estabilidad, es necesario formar hábitos de orden y regularidad, principalmente en lo que a hábitos de alimentación, sueño y actividad física se refiere. En este sentido, se puede salir del caos adoptando: a) una rutina diaria en la que los horarios para despertarse y acostarse sean similares cada día, contemplando un descanso aproximado de ocho horas diarias; b) un horario y un lugar estable para cada comida del día, evitando las discusiones o la contaminación acústica (ruidos excesivos o molestos) durante la ingesta; y c) actividades regulares que impliquen un esfuerzo físico significativo.

La regularidad en los hábitos de alimentación, sueño y actividad física favorece la estabilidad emocional, puesto que influye directamente sobre las emociones. Estos aspectos del comportamiento otorgan la estabilidad básica para salir de la sensación de ruina inminente y colaboran con un posterior cambio de pensamientos.

Las Sagradas Escrituras nos recuerdan que la obra de Dios se inicia poniendo orden en medio del caos (Gén. 1). “Nuestro Dios es un Dios de orden; y él desea que sus hijos quieran ordenar su vida y colocarse bajo su disciplina. […] Si los jóvenes forman hábitos de regularidad y orden, mejorarán en salud, en energía, en memoria y en carácter” (Conducción del niño, p. 105).

Aunque no percibas, tal vez, un caos en tu vida, anímate a seguir estos provechosos hábitos que te darán fuerza y salud física y mental.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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