5 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | Doug Weiss

“Un hombre sabio confiesa su error; un tonto lo defiende”

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

“Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja halla perdón”(Prov. 28:13).

 

-¡Guerra de comida!

Las palabras interrumpieron repentinamente mi almuerzo en el comedor de la universidad. Miré a mis compañeras de habitación,

que estaban sentadas a la mesa conmigo. Sus ojos mostraban confusión y un poquito de temor. A fin de cuentas, era nuestro primer año y no sabíamos qué esperar durante una guerra de comida. Pronto lo descubrimos.

Los muchachos de una mesa comenzaron a arrojar comida de sus platos hacia otra mesa de muchachos. Estos respondieron con más comida. Mientras tanto, las graves voces coreaban: “¡Guerra de comida! ¡Guerra de comida!” Pronto, más alumnos de todo el comedor se habían unido al caos. Yo miraba, mientras los puñados de puré de papas, arvejas y croquetas volaban sobre mi cabeza.

Y entonces sucedió. Una gran pelota de puré de papas aterrizó en mi blazer. Mi blazer nuevo de lana. Mientras comenzaba a limpiar el desastre con una servilleta, escuché una voz detrás de mí que exclamaba:

-¡Lo siento tanto!

Allí había un muchacho con una pila de servilletas.

-Yo… emmm… me parece que tengo mala puntería.

Miré su sonrisa amigable y compungida, y me suavicé.

-Está bien-susurré.

-Si me das tu blazer, lo llevaré a la tintorería -dijo.

Yo lo miré atónita.

-Quizá no quieras confiármelo -se rio- Pero prometo devolvértelo limpio.

Yo no lo podía creer, pero él extendía su mano sinceramente. Así que me quité el blazer y se lo di. Él anotó mi nombre y mi número de habitación, y desapareció.

Unos días después, mi blazer me estaba esperando en la recepción del hogar de señoritas. Colgaba de una percha de tintorería y se veía como nuevo… nada de puré de papas ni salsa chorreada en el frente.

No, no me casé con ese muchacho; ni siquiera tuve una cita con él. Pero ¡habría aceptado si me lo hubiera pedido! Quedé muy impresionada por la forma en que asumió su responsabilidad.

Sí, todos cometemos errores accidentales. Y a veces, nuestro desastre termina sobre una persona inocente. La pregunta es: ¿Limpiamos lo que ensuciamos? Lori

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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