5 de Octubre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Luz en medio de las tinieblas

No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón; porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:35,36.

“El asunto del santuario fue la llave que aclaró el misterio del desengaño de 1844. Puso a la vista todo un sistema de verdades, que forman un conjunto armonioso y que demuestran que la mano de Dios había dirigido el gran movimiento adventista.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 475.
“Los adventistas creían entonces que la tierra, o alguna parte de ella, era el santuario. Entendían que la purificación del santuario era la purificación de la tierra por medio del fuego del último y supremo día, y que ello se verificaría en el segundo advenimiento. De ahí que concluyeran que Cristo volvería a la tierra en 1844.
“Pero el tiempo señalado había pasado, y el Señor no había aparecido. Los creyentes sabían que la Palabra de Dios no podía fallar; su interpretación de la profecía debía estar pues errada; pero ¿dónde estaba el error? …
“En sus investigaciones vieron que en las Santas Escrituras no hay prueba alguna en apoyo de la creencia general de que la tierra es el santuario, pero encontraron en la Biblia una explicación completa de la cuestión del santuario, de su naturaleza, su situación y sus servicios.”—Ibid. 462, 463.
“Los que andaban alumbrados por la luz de la palabra profética, vieron que en lugar de venir a la tierra al fin de los 2.300 días, en 1844, Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial.”—Ibid. 474.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*