5 de octubre | Devocional: Conflicto y Valor | Los publicanos no están excluidos

Mateo 9:9-13.

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Oseas 6:6.

El llamamiento de Mateo al discipulado excitó gran indignación. Que un maestro religioso eligiese a un publicano como uno de sus acompañantes inmediatos, era una ofensa contra las costumbres religiosas, sociales y nacionales.—El Deseado de Todas las Gentes, 239.

En su agradecida humildad, Mateo deseaba mostrar su aprecio por el honor que se le había concedido; y. reuniendo a los que habían sido sus asociados en los negocios, en el placer y en el pecado, hizo una gran fiesta para el Salvador. Si Jesús lo llamaba a pesar de ser tan pecador e indigno, seguramente aceptaría a sus anteriores compañeros quienes, según pensaba Mateo, eran mucho más merecedores que él. Mateo tenía un gran anhelo de que ellos compartiesen los beneficios de la misericordia y gracia de Cristo. Deseaba que ellos supiesen que Cristo no… despreciaba ni odiaba a los publicanos y pecadores. Quería que ellos conocieran a Cristo como el bendito Salvador…

Jesús nunca rehusaba una invitación a tales fiestas. El objeto que estaba siempre delante de él era sembrar en el corazón de sus oyentes las semillas de la verdad y mediante su conversación persuasiva atraer los corazones a sí. En cada uno de sus actos Cristo tenía un propósito y la lección que dio en esta ocasión fue oportuna y apropiada. Mediante ese acto declaraba que aun los publicanos y pecadores no estaban excluidos de su presencia…

Los fariseos vieron a Cristo visitando a los publicanos y pecadores y comiendo con ellos… Esos hombres que pretendían ser justos, que no sentían necesidad de ayuda, no podían apreciar la obra de Cristo. Se colocaban donde no podían aceptar la salvación que había venido a traer. Ellos no acudían a él para poder tener vida. Los pobres publicanos y pecadores sentían su necesidad y aceptaban la instrucción y la ayuda que sabían que Cristo podía darles.—The Signs of the Times, 23 de junio de 1898.

Para Mateo mismo, el ejemplo de Jesús en el banquete fue una constante lección. El publicano despreciado vino a ser uno de los evangelistas más consagrados, y en su propio ministerio siguió muy de cerca las pisadas del Maestro. El Deseado de Todas las Gentes, 240.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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