5 de noviembre | Devocional: La fe por la cual vivo | Oración por los enfermos

Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho. Santiago 5:16.

“Cristo es ahora el mismo médico compasivo como cuando desempeñaba su ministerio terrenal. En él hay bálsamo curativo para toda enfermedad, poder restaurador para toda dolencia.”—El Ministerio de Curación, 213.

“En la palabra de Dios encontramos instrucción respecto a la oración especial para el restablecimiento del enfermo. Pero el acto de dirigir semejante oración es de lo más solemne, y no debe hacerse sin la debida consideración.”—Ibid. 214.

“A los que piden oraciones para que les sea devuelta la salud, hay que hacerles ver que la violación de la ley de Dios, natural o espiritual, es pecado, y para que ellos reciban la bendición, el pecado debe ser confesado y abandonado.”—Ibid. 215.

“Sabemos que Dios nos oye si le pedimos conforme a su voluntad; pero el importunarle sin espíritu de sumisión no está bien: nuestras oraciones tienen que revestir la forma, no de orden, sino de intercesión.

“Hay casos en que Dios obra con toda decisión con su poder divino en la restauración de la salud. Pero no todos los enfermos son curados. A muchos se les permite dormir en Jesús…. Nuestros deseos e intereses deben perderse en su voluntad. Estas experiencias que ponen a prueba nuestra fe son para nuestro bien…. La fe se fortalece por medio del ejercicio. Debemos dejar a la paciencia que tenga su obra perfecta, recordando que hay preciosas promesas en las Escrituras para los que confían en el Señor.”—Ibid. 217, 219.

 

DEVOCIONAL: LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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