5 de junio | Devocional: La fe por la cual vivo | La benevolencia, mientras vivimos

En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir. Hechos 20:35.

“La riqueza atesorada no es meramente inútil, es una maldición. En esta vida es una trampa para el alma, pues aparta los afectos del tesoro celestial. En el gran día de Dios su testimonio con respecto a los talentos no usados y a las oportunidades descuidadas condenará a su poseedor.”—Sketches From the Life of Paul, 320.

“Es completa insensatez diferir la preparación para la vida futura hasta llegar casi a la última hora de la actual. Es también un grave error diferir la respuesta a las exigencias de Dios en cuanto a la generosidad debida a su causa hasta el tiempo de transferir la mayordomía a otros. Aquellos a quienes confiáis vuestros recursos pueden no manejarlos tan bien como vosotros. ¿Cómo se atreven los ricos a correr tan grandes riesgos? Los que aguardan hasta la muerte antes de disponer de su propiedad, la entregan a la muerte más bien que a Dios…. Si ellos quieren hacer bien, deben aprovechar los áureos momentos actuales … temiendo perder la oportunidad favorable.

“Debemos todos ser ricos en buenas obras en esta vida, si queremos obtener la vida futura, inmortal. Cuando el juicio sesione, y los libros se abran, cada uno será recompensado según sus obras.”—Joyas de los Testimonios 1:560, 561.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White



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