5 de febrero 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | El Premio Nobel de la Paz

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego” (Romanos 1:16).

¿Cuál fue el origen del evangelio? El punto central del evangelio es Jesucristo. Pablo lo llama “el evangelio de Cristo” (Rom. 15:19,29; 1 Cor. 9:12,18; 2 Cor. 2:12; 9:13; 10:14; Gál,l:7; Fil. 1:27; 1 Tes. 3:2), “el evangelio de Dios” (Rom. 1:1; 15:16; 2 Cor. 11:7; 1 Tes. 2:2, 8; 1 Tim. 1:11), “el evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tes. 1:8; 2:14), pero insiste y defiende que hay un solo evangelio (2 Cor. 11:4; Gál. 1:6-8).

¿Cuál es el poder del evangelio? Roma se jactaba de su autoridad y del temor que infundía en el Imperio por el mal uso del poder. Pablo que ya había estado en otras ciudades impías como Corinto y Éfeso y confiaba que este evangelio de Cristo también transformaría vidas en Roma.

¿Cuál es el resultado del evangelio? Es la actuación poderosa de Dios para salvar, liberar, perdonar, transformar, restaurar; no es solo para judíos y gentiles sino para todos, en todos los tiempos, como nos indica el versículo de hoy.

La salvación en la Biblia tiene tres tiempos:

Pasado. En la cruz y por su muerte Jesús nos salvó de la condenación del pecado, el pecado nos condena a morir, pero la muerte de Cristo nos conduce a la vida.

Presente. Él nos salva de la culpa del pecado, cuando arrepentidos confesamos nuestras faltas y nos concede la paz del perdón.

Futuro. Cuando el Señor venga a establecer su reino definitivo, él nos salvará de la presencia del pecado:

“Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”(2 Cor. 5:17).

El poder del evangelio libera y rescata. Libera de la esclavitud, de la oscuridad, de la perdición, de la autoindulgencia pecaminosa y de la ignorancia espiritual deliberada. Nos rescata del castigo final por nuestros pecados, rescatándonos para la vida eterna.

Alfred Nobel patentó la dinamita en 1867 con fines pacíficos. Su idea era usarla como un sistema revolucionario para la construcción, permitiendo desmenuzar las rocas, cavar túneles o construir vías férreas de forma más sencilla, sin necesidad de tanto esfuerzo manual. Cuando murió, en 1896, Nobel dejó una herencia equivalente a 256 millones de dólares para establecer los Premios Nobel, que serían concedidos a los que hayan hecho grandes contribuciones en un amplio campo de conocimiento y progreso. El premio mayor se destinaría a quien hubiera hecho la mayor o mejor acción en pro de la fraternidad de las naciones, premio que hoy es conocido como el Premio Nobel de la Paz.

El evangelio es el poder de Dios dinamitando nuestros pecados.

Todos somos llamados a recibir de regalo el Premio Nobel de la Paz.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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