5 de agosto | Devocional: Conflicto y Valor | El sucesor de Elías

2 Reyes 2:1-15.

He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1 Corintios 15:51, 52.

En el desierto, en la soledad y el desaliento, Elías había dicho que estaba cansado de la vida, y había rogado que se le dejase morir. Pero en su misericordia el Señor no había hecho caso de sus palabras. Elías tenía que realizar todavía una gran obra; y cuando esta obra estuviese hecha no iba a perecer en el desaliento y la soledad. No le tocaría descender a la tumba, sino ascender con los ángeles de Dios a la presencia de su gloria.

“Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del mismo modo herido las aguas, apartáronse a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Y viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó de la otra parte, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle a recibir, e inclináronse a él hasta la tierra”.

Cuando en su providencia el Señor ve conveniente retirar de su obra a aquellos a quienes dio sabiduría, sabe ayudar y fortalecer a sus sucesores, con tal que ellos esperen auxilio de él y anden en sus caminos. Hasta pueden ser más sabios que sus predecesores; porque pueden sacar provecho de su experiencia y adquirir sabiduría de sus errores.—La Historia de Profetas y Reyes, 170, 171.

Elías, el hombre de poder, había sido instrumento de Dios para vencer males gigantescos… Para suceder a Elías se necesitaba un hombre que, por medio de una instrucción cuidadosa y paciente, pudiese guiar a Israel por caminos seguros. La educación que recibió Eliseo durante sus primeros años, bajo la dirección de Dios, lo preparó para esta obra…

Cada acto de la vida es una revelación del carácter, y sólo aquel que en los pequeños deberes demuestra ser “obrero que no tiene de qué avergonzarse”, será [224] honrado por Dios con responsabilidades mayores. La Educación, 57.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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