4 de julio | Devocional: La fe por la cual vivo | El espíritu en el templo del alma

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16.

“Desde las edades eternas había sido el propósito de Dios que todo ser creado, desde el resplandeciente y santo serafín hasta el hombre, fuese un templo para que en él habitase el Creador. A causa del pecado, la humanidad había dejado de ser templo de Dios. Ensombrecido y contaminado con el pecado, el corazón del hombre no revelaba la gloria del Ser divino. Pero por la encarnación del Hijo de Dios, se cumple el propósito del Cielo. Dios mora en la humanidad, y mediante la gracia salvadora, el corazón del hombre vuelve a ser su templo…. Los atrios del templo de Jerusalén, llenos del tumulto de un tráfico profano, representaban con demasiada exactitud el templo del corazón, contaminado por la presencia de las pasiones sensuales y de los pensamientos profanos. Al limpiar el templo de los compradores y vendedores mundanales, Jesús anunció su misión de limpiar el corazón de la contaminación del pecado—de los deseos terrenales, de las concupiscencias egoístas, de los malos hábitos, que corrompen el alma….

“Ningún hombre puede de por sí echar las malas huestes que se han posesionado del corazón; sólo Cristo puede purificar el templo del alma. Pero no forzará la entrada…. Dice: ‘He aquí yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él’. Apocalipsis 3:20… Su presencia limpiará y santificará el alma de manera que pueda ser un templo santo para el Señor y una ‘morada de Dios en virtud del espíritu.’”—El Deseado de Todas las Gentes, 132.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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