4 de julio | Devocional: En los lugares celestiales | Cuidando el templo del cuerpo

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. Salmos 139:14.

Dios nos ha dado facultades mentales y físicas que es el deber de todos conservar en las mejores condiciones. Si algunos debilitan sus facultades mediante la indulgencia del apetito, disminuyen su capacidad de influencia haciéndose imperfectos. Solamente mediante la costosa ofrenda hecha en la cruz del Calvario podemos comprender el valor del alma humana. Somos colocados en terreno ventajoso mediante el poder redentor de Jesucristo para tener libertad del yugo del pecado que fue obrado por la caída de Adán.—Carta 90, 1898.
Debemos aprovechar al máximo las capacidades y talentos que Dios nos ha prestado. Todos los que están debilitando y destruyendo las facultades físicas, mentales y morales, con una alimentación y una manera de vestir pecaminosa y la violación de las leyes de la salud en todo respecto, deberán rendir cuenta a Dios por todo el bien que podrían haber hecho si hubiesen observado las leyes de la salud en vez de practicar la complacencia propia y de ser descuidados e irreflexivos en cuanto a la morada en que viven… Dios dice: “Vosotros no sois vuestros”. Sois propiedad de Dios. Vuestro rescate costó la vida del Hijo de Dios … Todos deben considerar la magnitud del sacrificio hecho. La Majestad del cielo, el Rey de gloria quiere que hombres y mujeres le den su servicio de todo corazón.
Hay un significado muy profundo en las palabras del apóstol Pablo: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:1, 2… Nuestro sacrificio debe ser santo y sin mancha. Este es el servicio racional de cada uno. Somos hechura de Dios, el edificio de Dios.—Ibid.

DEVOCIONAL: EN LOS LUGARES CELESTIALES
Elena G. de White

(211)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*