4 de julio 2022 | Devoción Matutina para Menores 2022 | Nadie como él

«Cuando Jesús vio acercarse a Natanael, dijo: «Aquí viene un verdadero israelita, en quien no hay engaño”».
Juan 1: 47

Cierto día, caminando por el Jardín Botánico de Buenos Aires, vimos un árbol muy torcido. Mis hijas me preguntaron: «¿Por qué creció así?». Les dije: «Le faltó un tutor, algo que lo ayudara a enderezarse». Había crecido así, torcido, arrugado y retorcido.
Natanael era recto, virtuoso, honesto y veraz. ¿Qué estaría haciendo debajo de la higuera donde Jesús lo vio? No sé. Tal vez meditando y orando, pensando en el Mesías prometido. Tal vez leyendo. La Biblia no lo dice. Pero seguramente hacía algo honorable, algo que atrajo la mirada divina hacia su persona.
Natanael respondió a la invitación de su amigo Felipe de ir a conocer al Mesías, pero conocía Nazaret (de donde era Jesús) y dudó al comienzo de que «algo bueno» pudiese salir de ese lugar corrupto. Pero con un solo encuentro con Jesús, decidió seguirlo. «¡Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!» (Juan 1: 49, le dijo. Con su mirada limpia y corazón puro, había podido reconocer fácilmente la pureza celestial. Jesús le respondió: «¿Me crees solamente porque te he dicho que te vi debajo de la higuera? Pues vas a ver cosas más grandes que estas» (Juan 1: 50). Todos escuchaban con asombro. Comenzaba el ministerio de Jesús y eso era bueno.
Natanael, después llamado Bartolomé, era de esos amigos que uno quiere tener en el grupo. Esa persona que no puede faltar o estar lejos, pues es necesaria, indispensable.
Lo que te voy a contar pasó hace unos años. Estábamos teniendo reuniones de Semana Santa en otro país. No recuerdo el nombre del niñito, pero él había invitado a más de ocho amiguitos para esas reuniones infantiles, que se llamaban «Ven y ve». Ellos venían todos juntos en un pequeño automóvil que manejaba el papá de nuestro misionerito. Puedo recordar verlos bajar y bajar, uno detrás del otro por la puerta de atrás. La integridad de ese niño, que no podía dejar de compartir la verdad que había encontrado, me conmueve.
¿Te gustaría atraer la mirada divina cada día? Y ese hermoso elogio que Jesús le dijo a Natanael, ¿te gustaría que te lo dijera a ti? Jesús te dice también: «Te vi, y yo estoy contigo todos los días hasta el fin». Ámalo y sírvelo.

Mirta

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2022



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