44 de febrero | Devocional: Una religión radiante | Dios se complace cuando buscamos al Salvador

«Ten. a bien, oh Señor, libertarme; apresúrate, Señor, a socorrerme». Salmo 40: 13, NLBH

EL SALVADOR ANHELA manifestar su gracia e imprimir su carácter en todo el mundo. Es su posesión adquirida, y anhela hacer a los seres humanos libres, puros y santos. Aunque Satanás actúa para impedir este propósito, por la’sangre derramada para el mundo hay triunfos que han de lograrse y que reportarán gloria a Dios y al Cordero. Cristo no quedará satisfecho hasta que la victoria sea completa, y él vea «la aflicción de su alma y quedará satisfecho» (Isa. 53:11). El Deseado de toáoslas gentes, cap. 86, p. 783.
Corazón abatido, no te desanimes aunque hayas vivido muy descaminado. No píenses: «Ojalá Dios me perdone mis transgresiones y permita que me acerque a él» El Señor ha dado el primer paso. Aunque tú te habías rebelado contra él, él salió a buscarte. Con el tierno corazón de un pastor, dejó las noventa y nueve y salió al desierto a buscar la que se había perdido. Toma en sus brazos de amor al alma lastimada, herida y a punto de morir, y gozosamente la lleva al seguro redil.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 15, p. 148, adaptado.

«Pues me han pasado tantas desgracias que ni siquiera las puedo contar. Me han atrapado mis propias maldades; ¡hasta he perdido la vista! Son más que los pelos de mi cabeza, y hasta el ánimo he perdido. Señor, porfaoor, ¡ven a librarme! Señor, ¡ven pronto en mi ayuda!». Salmo 40: 12-13, DHH

Mi reflexión personal
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UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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