4 de agosto 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | Viaje transatlántico

«Dios contestó: “Yo estaré contigo. Y esta es la señal para ti de que yo soy quien te envía: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, adorarán a Dios en este mismo monte”» (Éxo. 3:12, NTV).

Hace poco aprendí que la arena migra y está en continuo movimiento. Aunque sin pies y sin alas, la arena hace un viaje transatlántico de más de 9,000 kilómetros cada año. Toneladas de granos de arena del Sahara son transportadas por el viento y el mar hasta llegar a la selva amazónica, a la cual nutren con fósforo y otros minerales. Aunque son incapaces de moverse por sí mismos, cada uno de estos granos de arena llega exactamente a donde Dios quiere que vaya para cumplir su función.
Todas tenemos una idea o una imagen mental de lo que podemos y no podemos hacer. Cuando Dios nos llama, su misión siempre trasciende nuestros talentos y fuerzas. Como una abuela, Dios nos compra ropa grande porque sabe que todavía estamos creciendo. Cuando avanzamos por fe, creyendo en la fidelidad de quien nos llamó, nuestro coraje y talentos se desarrollan.
«Pensamos que conocemos nuestras habilidades y capacidades, pero a Dios le encanta extendernos más allá de lo que creemos posible», escribe Stacy Reaoch en su artículo «If He Calls You, He Will Equip You» [Si te llama, te equipará con lo que te hace falta]. Tal vez acabas de descubrir que estás embarazada nuevamente, cuando tu primer bebé aún no camina y tu presupuesto es diminuto. Tal vez, un amigo sugirió que hicieras una solicitud para un trabajo mejor y no te sientes capacitada, o un familiar está enfermo y Dios te está llamando a cuidarlo. «Cualquiera sea el llamado, Dios quiere que recordemos lo mismo que le dijo a Moisés: él estará con nosotros, él nos equipará. […] Si Dios nos ha llamado claramente a una tarea, hará que la llevemos a cabo. Nos dará la gracia y las herramientas necesarias para cumplirla. Tal vez, no perfectamente; de hecho, seguramente no, pero todo lo que pide es nuestro servicio y que le dejemos los resultados a él».
Más que personas con talentos espectaculares y grandes habilidades, Dios necesita mujeres dispuestas a dejarse llevar por el viento del Espíritu Santo (Juan 3: 8), más allá de sus sueños y limitaciones. No necesitas alas para volar, ni pies para emprender un viaje. Lo único que necesitas es obediencia y fe. Dios se encargará del resto.

Señor, te sigo por fe a donde tú me llames. La tarea que me des, la haré. Aunque soy pequeña como un grano de arena, tú tienes el poder para transformarme en una perla. Con humildad y obediencia acepto tu voluntad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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