31 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | ¿Hay todavía misericordia de Dios para mí?

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“¿Desechará el Señor para siempre y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades?” (Salmo 77:7-9).

Dos preguntas trascendentales absorbían la mente de John: ¿Todavía tiene Dios misericordia? ¿Tiene misericordia todavía para mí? Durante muchos años había vivido sin Dios siguiendo los deseos de su corazón y practicando toda clase de injusticia. Tanto era así que apenas había quien lo igualara “en maldecir, jurar, mentir y blasfemar el santo nombre de Dios”. A pesar de ello, reconocía que Dios lo había cuidado providencialmente en distintas situaciones y, a través de libros o personas, parecía que Dios hablaba directamente a su corazón. Entonces, la conciencia del pecado y el terror al infierno comenzaron a atormentarlo, por lo que decidió estudiar la Palabra de Dios. Lentamente, comenzó a verse en él una reforma externa. De blasfemo pasó a ser piadoso, lo que le hizo sentir muy satisfecho. Sin embargo, las dudas y los temores lo acompañaron por mucho tiempo, a la vez que se intercalaban con mensajes esperanzadores de la misericordia de Dios.

En su libro autobiográfico Grace Abounding [Gracia abundante], John Bunyan describe uno a uno los conflictos espirituales que sufrió durante años, siendo torturado por la creencia de haber pecado contra el Espíritu Santo. Estos conflictos duraban horas, días o semanas, pues encontraba pasajes bíblicos tanto para confirmar su perdición como su salvación. Pero “la misericordia triunfa sobre el juicio” (Sant. 2:13), y el mensaje de gracia se repetía por parte del Señor. “Bástate mi gracia” (2 Cor. 12:9), escuchaba repetidamente, y “al que a mí viene, de ningún modo le echaré fuera” (Juan 6:37, RVR 77).

Un día, vinieron a la mente de John las consoladoras palabras: “Tu justificación está en el cielo”, aludiendo al pasaje de 1 Corintios 1:30. Entonces se dio Cuenta que no eran sus sentimientos, buenos o malos, los que le aseguraban el perdón, sino la sangre del Hijo de Dios, puesto que “en él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efe. 1:7)-

Si bien John debió luchar contra su tendencia a la incredulidad, por la gracia de Dios logró convertirse en un creyente seguro. Algunas veces, luego de haber errado, esperaba un castigo de parte de Dios, pero en lugar de ello hacía nuevos descubrimientos de su gracia. Con ello, logró responder ambas preguntas, porque ¡Dios tiene misericordia todavía!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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