31 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Tu tesoro

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno” (Mat. 13:44).

 

Proyecto del Cisne Negro; así fue como la empresa Odyssey Marine Exploration [Exploración Marina Odisea] bautizó al descubrimiento de un naufragio que se anunció el 18 de mayo del año 2007. La embarcación contenía en su interior 500.000 monedas de oro y plata cuyo valor, se estima, rondaría los 1.000 dólares por moneda. Tras este hallazgo, la empresa se negó a publicar la ubicación exacta del navío, limitándose a decir sencillamente que se encontraba en las aguas internacionales del Atlántico Norte. De igual manera, las monedas fueron trasladadas a una ubicación segura y desconocida del estado de Florida, en los Estados Unidos; y los objetos de valor también hallados fueron trasladados a un almacén en algún lugar oculto de Gibraltar, en España.

El parecido de este hecho real con lo narrado por Jesús en la parábola del tesoro escondido es increíble. Esta parábola, que únicamente aparece registrada en el libro de Mateo, tiene apenas un versículo que dice así: “El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno” (Mat. 13:44). Es decir, el valor de lo encontrado es tan inmenso que uno quiere asegurarse, por todos los medios posibles, de no perderlo, de no tener que entregarlo a quien legítimamente pudiera reclamarlo. En principio, el dueño legal del terreno era el dueño legal del tesoro. Ahora había que buscar un procedimiento legal para convertirse en el nuevo dueño (siempre legal) de tal hallazgo. El procedimiento era comprar el terreno.

Esto es lo que debería valer para nosotras el reino de los cielos, o lo que es lo mismo, la salvación que Cristo nos ofrece. Debe ser tan valiosa a nuestra vista que estemos dispuestas a entregar por ella lo material que podamos tener aquí. En comparación con el dinero y las posesiones materiales, el reino de los cielos es de un valor infinitamente superior. Y eso es lo que nos dice Jesús: no escatimes esfuerzos (legítimos, puros, limpios, sinceros) para conseguir eso que tiene más valor que ninguna otra cosa: la vida eterna junto a Dios.

“El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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