30 de septiembre | Una religión radiante | Elena G. de White | Hablar para hacer felices a los demás

«Los planes fracasan cuando no se consultan, pero tienen éxito cuando se pide consejo a los que saben.Qué bueno es dar la respuesta adecuada, y mejor aun dar un consejo a tiempo». Proverbios 15: 22-23, PDT

LA FACULTAD DEL HABLA es de gran valor, y la voz debe cultivarse para bendición de aquellos con quienes tratamos.— Consejos para los maestros, cap. 31, p. 228.
Como seguidores, de Cristo hemos de hacer que nuestras palabras sirvan para darnos ánimo y apoyamos mutuamente en la vida cristiana. Necesitamos hablar mucho más de lo que solemos de los episodios positivos de nuestra propia experiencia. Debiéramos hablar de la misericordia y la amorosa bondad de Dios, de la incomparable profundidad del amor del Salvador. Nuestras palabras debieran ser palabras de alabanza y gratitud. Si la mente y el corazón están llenos del amor de Dios, este se revelará en lo que decimos.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 25, p. 273.
En este mundo de pecado e ignorancia, es ciertamente de inmenso valor el don del habla y una voz bien modulada, cuando se dedican a alabar a Aquel que nos amó y se dio por nosotros — Consejos para los maestros, cap. 31, p. 232.
El amor de Cristo en nuestro corazón «es como un manantial del que brota vida eterna» (Juan 4: 14, TIA). Los que poseen este amor se deleitarán en hablar dé las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.— Mensajes para los jóvenes, § 132, p. 229.
«El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber».Proverbios 16: 21

Mi reflexión personal
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DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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