30 de Octubre | Una religión radiante | Elena G. de White | Los gentiles creyeron y se alegraron

«Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:

“Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra”. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna». Hechos 13: 47-48

PABLO Y BERNABÉ VISITARON Antioqula de Pisidia, y el sábado fueron a la sinagoga de los judíos, y se sentaron. […] Al ser invitado a hablar, «Pablo se puso en pie, hizo una señal con la mano y dijo: “Escúchenme, israelitas, y ustedes, los gentiles temerosos de Dios”» (Hech. 13: 16, NVI). Entonces pronunció un poderoso discurso. […] El Espíritu de Dios acompañó todo lo que dijo, y los corazones fueron tocados. El apóstol apeló a las profecías del Antiguo Testamento, y su declaración de que estas se habían cumplido en el ministerio de Jesús de Nazaret, convenció a muchos que anhelaban el advenimiento del Mesías prometido. Las palabras de seguridad del orador de que «el evangelio» de la salvación era para judíos y gentiles por igual, infundió esperanza y gozo a aquellos que no se contaban entre los hijos de Abraham según la carne. […]

Debido al interés que despertó en Antioquía de Pisidia el discurso de Pablo, al sábado siguiente «casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra del Señor. Pero cuando los judíos vieron a las multitudes, se llenaron de celos y contradecían con maldiciones lo que Pablo decía. Pablo y Bernabé les contestaron valientemente: “Era necesario que les anunciáramos la palabra de Dios primero a ustedes. Como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, ahora vamos a dirigimos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra”’. AL oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna» (vers. 44-48, NVI). Se alegraron enormemente porque Cristo los reconocía como hijos de Dios, y con corazones agradecidos escucharon la palabra predicada.— Los hechos de los apóstoles, cap. 17, pp. 128-130.

DEVOCIONAL ADVENTISTA

UNA RELIGIÓN RADIANTE

Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz

Elena G. de White

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