30 de noviembre | Devocional: Alza tus ojos | Busque ayuda en Dios

Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11.

La Biblia debe ser la regla de las prácticas de su vida, porque todos los que siguen sus enseñanzas son hechos sabios para la salvación.

Ud. no puede depender de su propia justicia. Si hace del Señor su confianza constante, no se sentirá confundido. Para tener poder sustentador, confíe plenamente en Aquel que comprende todas sus necesidades espirituales. Dios es muy compasivo. Dependa solamente de El. La justicia de Cristo expía sus pecados. El está intercediendo en su favor. Busque agradarle guardando todos sus mandamientos.

Cuanto más estemos relacionados individualmente con la Biblia, y cuanto más sincera y celosamente nos critiquemos a nosotros mismos, comparando nuestros corazones y vidas con la norma de los requerimientos divinos, tanto más completamente confiaremos en la sabiduría que no puede errar. Por medio de la fe aceptaremos la promesa dada a los que reciben a Cristo como su Salvador personal, la promesa de que les dará poder para llegar a ser hijos e hijas de Dios.

Mi hermano, mantenga siempre delante de Ud. la perfección del carácter de Cristo. No importa cuál sea el juicio humano pronunciado en su caso, recuerde que Dios no ha autorizado a ningún instrumento humano para que sea el juez de su prójimo. Confíe en Dios siempre, y encontrará que es todopoderoso para guardarlo. Será una defensa siempre presente, y totalmente suficiente contra la porfía de las lenguas que Satanás inspira para confundir, debilitar y desanimar…

El Amigo de los pecadores sabe cómo ayudar, fortalecer y bendecir a los que, habiendo pecado, vuelven a Dios. Los que busquen a Dios de todo su corazón, encontrarán en El una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Sanará a los descarriados en lugar de denunciarlos y quebrantarlos. Oirá las oraciones de arrepentimiento y perdonará a los arrepentidos, haciéndoles bien, de acuerdo con las riquezas de su gracia…

Eleve su corazón y su alma en alabanza a Dios porque lo ha reconocido como su hijo. El lo hará su mano ayudadora y lo bendecirá en la obra de ayudar a otras almas. El Espíritu Santo trabajará en cada corazón susceptible a su influencia santa. La justicia de Cristo irá delante de él, y la gloria del Señor será su retaguardia.—Carta 192, del 30 de noviembre de 1902, dirigida a W. O. Palmer, uno de los ayudantes de J. E. White en el trabajo en favor de la gente de color en los estados del sur.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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