30 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | Un viaje a la madrugada

EVITEN TODA CLASE DE MAL (1 TESALONICENSES 5:22, NVI).

Aún recuerdo mis 9 años. Estaba en un viaje muy especial; solo que, esta vez, en el mundo de los sueños. Dormido, no me di cuenta de que era de madrugada, hasta que me despertó bruscamente algo que pareció ser un trueno casi al lado de mi oído. Súper asustado, salté con tanta fuerza de la cama que me golpeé la cabeza contra la litera de arriba. Después del ruido, vino el grito, seguido por un llanto de dolor y un cuerpo que se movía en el suelo. Entonces, finalmente, mi mente procesó lo que estaba pasando: ¡mi hermano mayor, de 11 años, acababa de caer de la litera!
Se había desatado el caos. Mis padres llegaron rápidamente a la habitación, encendieron la luz y, después del gran susto, vimos que todo estaba bien. Cuando la preocupación se convirtió en risa, hice la pregunta obvia: «¡Vaya, hermano! ¿Qué te pasó?». Y él, mirando su cama junto al techo, respondió pensativamente: «No sé, creo que estaba demasiado cerca del borde».
Después de que todos se calmaran, volví a «viajar» en mi sueño; sin embargo, décadas después, aún no olvido aquella madrugada, ni la frase célebre pronunciada por un adolescente con un moretón en la espalda: «Estaba demasiado cerca del borde por el que subí». ¿No es la pura verdad? Subir trae consigo la posibilidad de caer. Puede ser una montaña altísima, una terraza aterradora, o incluso el borde de una litera en el cuarto, siempre podemos caer por donde acabamos de subir.
¿Sabías que con la vida cristiana sucede lo mismo? El margen de seguridad es lo que nos protege de caídas así. ¿Recuerdas a Sansón jugando con su vida junto a Dalila? ¿Y a Lot acercándose cada vez más al fuego de Sodoma? ¿Te acuerdas del rey Saúl al borde del acantilado visitando a una hechicera? También Eva, acercándose más y más a la serpiente. En fin, todos ellos se descuidaron frente al peligro y, lamentablemente, cayeron con dureza en la derrota.
Hoy, mantente bien lejos de toda clase de mal. Sube más recostado sobre la pared y sin mirar el precipicio. ¡Huye del borde como quien huye de un nido de avispas! No juegues con la tentación, mucho menos con la desobediencia. Jesús te dará fuerzas, siempre que se lo pidas, para mantenerte alejado de la caída.
Serás más feliz y, a diferencia de mi hermano, ¡ya no le tendrás miedo ni a las literas!
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



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