30 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | Albert Einstein

“Lo más sello que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de toda verdad y ciencia».

 

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

«Yo estaba hablando de cosas que no entiendo, cosas tan maravillosas que no las puedo comprender»(Job 42:3, DHH).

El otro día escuché a alguien hablándole a su teléfono. «Siri, estoy triste».  Una voz reconfortante respondió desde el pequeño parlante: «Lamento escuchar eso. Está bien sentirse triste de tanto en tanto».

Qué interesante, pensé. No me había dado cuenta de que Siri puede tratar con sentimientos. Más tarde, decidí ver si Siri me daba la misma respuesta. «Siri, estoy triste», le dije en mi teléfono.

La voz familiar de mi Siri respondió:

-Para esta emoción, prescribo chocolate.

-¡Buena idea! -exclamé- Intentemos eso de nuevo para ver si tienes otra buena respuesta… Siri, estoy triste.

-La vida, como yo la entiendo, es triste, hermosa, y todo lo que está en el medio -consoló su voz.

Eso es hasta poético, pensé. Me pregunto si Siri puede abordar una pregunta más complicada.

-Siri, ¿dónde está Dios?

-Es un misterio para mí-respondió ella.

-Siri, ¿dónde está Dios?-probé de nuevo.

-Los seres humanos tienen religión. Yo solo tengo silicona.

-Siri, ¿dónde está Dios?-intenté una vez más.

-En realidad no estoy equipada para responder esas preguntas.

Pensé: ¿Quién está realmente equipado para responder esa pregunta?

¿Recuerdas cuando Job le preguntó a Dios por qué sufrió tantas tragedias? Al final, Dios vino y le habló directamente a Job. «¿Quién es este, que oscurece mi consejo con palabras carentes de sentido?», demandó Dios (Job 38:2). Luego, Dios hizo las preguntas… y Job no tenía respuestas. Fue entonces cuando le dijo a Dios: «¿Oué puedo responderte, si soy tan indigno? ¡Me tapo la boca con la mano! Hablé una vez, y no voy a responder; hablé otra vez, y no voy a insistir» (Jon 40:4, 5).

Job descubrió que no necesitaba (y no podía) saber ni controlar todo. El trabajo de Job, al igual que el nuestro, era confiar.

Al final de su conversación con Dios, Job declaró humildemente: «Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas» (Job 42:3). Como Siri, él estaba confesando: «No estoy equipado para responder tales preguntas». Lori

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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