30 de agosto | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | Preparémonos para el cielo

Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. Lucas 12:8.

El pensamiento de que Dios puede tomar a un pobre ser humano, pecaminoso y cuitado, para transformarlo por su gracia de modo que llegue a ser heredero de Dios y coheredero de Jesús, es demasiado grande para nuestra

humana comprensión… Cristo toma sobre sí los pecados del transgresor y le imputa su justicia, y por su gracia transformadora lo capacita para relacionarse con los ángeles y comulgar con Dios.—The Youth’s Instructor,

19 de enero de 1893. La influencia refinadora de la gracia de Dios cambia el temperamento natural del hombre. El cielo no sería deseable para las personas de ánimo carnal; sus corazones naturales y profanos no serían atraídos por aquel lugar puro y santo; y si se les permitiera entrar, no hallarían allí cosa alguna que les agradase. Las propensiones que dominan el corazón natural deben ser subyugadas por la gracia de Cristo, antes que el hombre caído sea apto para entrar en el cielo y gozar del compañerismo de los ángeles puros y santos.

Cuando el hombre muere al pecado y despierta a una nueva vida en Cristo, el amor divino llena su corazón; su entendimiento se santifica; bebe en una fuerte inagotable de gozo y conocimiento; y la luz de un día eterno brilla en su senda, porque con él está continuamente la Luz de la vida.—Los Hechos

de los Apóstoles, 221. Dios desea que el plan del cielo sea llevado a cabo, y que el orden y la armonía divinos del cielo prevalezcan en toda familia, toda iglesia y toda institución. Si este amor impregnara la sociedad, veríamos el resultado de la obra de los principios nobles en el refinamiento y la cortesía cristianos, y en la caridad cristiana hacia aquellos que fueron rescatados por la sangre de Cristo. Se verán transformaciones espirituales en todas nuestras familias, en nuestras instituciones y en nuestras iglesias. Cuando esta transformación ocurra, estos elementos se convertirán en instrumentos por medio de los cuales Dios impartirá la luz del cielo al mundo, y de este modo, por medio de la disciplina y la preparación divinas, adecuará a los hombres y a las mujeres para la sociedad del cielo.—Testimonies for the Church 8:140.

 

DEVOCIONAL LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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