30 de agosto | Devocional: Conflicto y Valor | Ninguna componenda

Daniel 1:17-21.

Yo honraré a los que me honran. 1 Samuel 2:30.

Las vicisitudes de Daniel y sus compañeros son un ejemplo del triunfo de los principios sobre la tentación de complacer el apetito. Nos muestran que, mediante los principios religiosos, los jóvenes pueden triunfar sobre la concupiscencia de la carne y permanecer leales a los requerimientos de Dios, aunque les cueste un gran sacrificio.

¿Qué hubiera sucedido si Daniel y sus compañeros hubiesen entrado en componendas con los oficiales paganos y cedido a la presión de la ocasión, bebiendo y comiendo como acostumbraban los babilonios? Abandonar los principios en esa sola ocasión hubiera debilitado su sentido de lo correcto y su aborrecimiento de lo malo. La complacencia del apetito hubiera requerido el sacrificio de vigor físico, claridad de intelecto y poder espiritual. Un paso equivocado probablemente hubiera conducido a otros hasta que, interrumpida su conexión con el Cielo, la tentación los hubiera arrastrado…

Mientras Daniel se aferraba a su Dios con confianza inamovible, el espíritu del poder profético venía sobre él. Mientras el hombre le enseñaba los deberes de la vida cortesana, Dios le enseñaba a leer los misterios de las edades futuras y a presentar mediante imágenes y similitudes, las cosas maravillosas que sucederían en los últimos días.—The Youth’s Instructor, 25 de junio de 1903.

Dios dispuso que el hombre debiera estar progresando continuamente, alcanzando diariamente un punto más alto en la escala de la excelencia. Él nos ayudará, si buscamos ayudarnos. Nuestra esperanza de felicidad en dos mundos depende de nuestro progreso en uno. A cada momento debemos resguardarnos del primer paso hacia la intemperancia.

Querido joven, Dios te llama a hacer un trabajo que mediante su gracia puedes realizar… Que la pureza de tus gustos, tu apetito y tus hábitos puedan compararse a los de Daniel. Dios te recompensará dándote serenidad, una mente despejada, plena capacidad de juicio y profundidad de percepción. Los jóvenes de hoy cuyos principios sean firmes e inquebrantables, serán bendecidos con salud de cuerpo, mente y alma.—Ibid. 9 de julio de 1903.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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