3 de septiembre | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | Resiste a Satanás

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13.

¿Se aferrará el hombre del poder divino y resistirá a Satanás con determinación y perseverancia, siguiendo el ejemplo de Cristo en su conflicto con el enemigo en el desierto de la tentación? Dios no puede salvar al hombre contra su voluntad del poder de los artificios de Satanás. El hombre debe obrar con su poder humano, auxiliado por el poder divino de Cristo, para resistir y vencer a cualquier costo para él. En resumen, el hombre debe vencer como Cristo venció. Y entonces, como resultado de la victoria que tiene el privilegio de obtener mediante el todopoderoso nombre de Jesús, puede llegar a ser heredero de Dios y coheredero con Jesucristo. Tal no sería el caso si la victoria fuera solamente de Cristo. El hombre debe hacer su parte; debe ser victorioso por sí mismo, por medio de la fortaleza y la gracia que Cristo le da. El hombre debe ser colaborador de Cristo en la obra de vencer, y entonces será participante con Cristo de su gloria.—Testimonies for the Church 4:32, 33.
Las víctimas de los malos hábitos deben reconocer la necesidad del esfuerzo personal. Otros harán con empeño cuanto puedan para levantarlos, y la gracia de Dios les es ofrecida sin costo; Cristo podrá interceder, sus ángeles podrán intervenir; pero todo será en vano si ellos mismos no resuelven combatir por su parte…
Quienes confían en Cristo no han de ser esclavos de tendencias y hábitos hereditarios o adquiridos. En vez de quedar sujetos a la naturaleza inferior, han de dominar sus apetitos y pasiones. Dios no deja que peleemos contra el mal con nuestras fuerzas limitadas. Cualesquiera que sean las tendencias al mal que hayamos heredado o cultivado, podemos vencerlas mediante la fuerza que Dios está pronto a darnos.—El Ministerio de Curación, 130, 131.
Satanás nos ataca en nuestros puntos débiles, pero no es preciso que nos venza. Por severo o inesperado que sea el asalto, Dios ha provisto ayuda para nosotros, y mediante su poder podemos ser vencedores.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 446.

DEVOCIONAL LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS
Elena G. de White

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