3 de septiembre 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Consumidos y consumados

“Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros esclavos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos” (Colosenses 4:1).

En el capítulo 3 de Colosenses Pablo tenía un consejo para los siervos, pero en el capítulo 4 hay un consejo para los amos: Traten a sus siervos con justicia, con igualdad. Y sepan que darán cuenta a Dios.
Pablo también dice que debemos orar, manifestar acción de gracias y ser sabios en el modo de actuar con quien no conoce a Dios (vers. 2-5). Luego aconseja:
“Usen su inteligencia para tratar como se debe a los que no confían en Cristo. Aprovechen bien cada oportunidad que tengan de conversar con ellos. Hablen siempre de cosas buenas, díganlas de manera agradable, y piensen bien cómo se debe contestar a cada uno” (vers. 5, 6, TLA).
Pablo termina la carta enviando saludos y recomendando a varios creyentes. Esto muestra que el gran teólogo y pastor valoraba las relaciones, que dependía de las personas y que daba valor a todos individualmente, nombre por nombre.
Pablo sabía que ningún buen trabajo lo puede hacer alguien solo. Todo proyecto para llevarlo a término depende de la acción coordinada de varios participantes. Por eso, necesitamos aprender a valorar, a respetar y a promover a los individuos. A fin de cuentas el reino de Dios está constituido por los ciudadanos de ese reino, y por eso los que queremos formar parte de él hemos de construir buenas interrelaciones entre todos.
Tenemos dos maneras de mirar la vida: antropocéntricamente, colocando al hombre en el centro, o cristocéntricamente, colocando a Cristo. Un enfoque es material, egocéntrico y temporal; el otro es espiritual, altruista y con destino eterno.
Las últimas palabras registradas por el gran comentarista bíblico Matthew Henry, ya en su lecho de despedida, fueron las siguientes:
“Una existencia consumida en la comunión con Dios
y consumada en el servicio al Señor es la más feliz y la mejor vivida”.
Esta fue asimismo la experiencia de Pablo y debe ser la de cada uno de nosotros.
La plenitud del Espíritu y la plenitud de la Palabra son indispensables. Si todos somos controlados por el Espíritu de Dios y la Palabra de Dios, no habrá dificultad en llevarse bien con los demás.
“El ser humano necesita un poder exterior a sí mismo para restaurarlo a la semejanza de Dios y habilitarlo para hacer la obra de Dios; pero esto no hace que no sea esencial el agente humano. La humanidad hace suyo el poder divino, Cristo mora en el corazón por la fe;
y mediante la cooperación con lo divino el poder del hombre se hace eficiente para el bien”
(El colportor evangélico, p. 107).
¡Vamos a consumirnos
y consumarnos en la comunión
y en la misión del Señor!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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