3 de Octubre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Dios cuidará de su iglesia

Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2.

“No hay motivos para dudar ni temer que la obra fracase. Dios está al frente de ella y él dirigirá todas las cosas. Si hay asuntos que necesitan enmienda en la dirección de la obra, Dios atenderá eso y corregirá los errores. Tengamos fe en que Dios conducirá el noble barco que lleva su pueblo hasta el puerto de seguridad.
“Mientras viajaba de Portland a Boston hace muchos años, se levantó una tormenta y las inmensas olas nos azotaban sin piedad…
Los pasajeros estaban atemorizados y muchos gritaban temiendo perecer.
“Después de un rato el piloto subió a bordo. Mientras tomaba el timón, el capitán se paró junto a él y expresó su temor en cuanto a la conducción del barco. Entonces el piloto le preguntó: ¿Quiere Ud. tomar el timón? El capitán no estaba dispuesto a hacerlo porque sabía que le faltaba experiencia. Luego algunos de los pasajeros expresaron su temor de que el piloto los dejaría estrellar contra las rocas. El piloto les preguntó: ¿Quieren Vds. tomar el timón?
“Cuando pensáis que la obra está en peligro pedid: ‘Señor, toma el timón. Condúcenos a través de las dificultades. Llévanos a salvo hasta el puerto.’ ¿No tenemos acaso razones para creer que el Señor nos conducirá triunfalmente? … Con vuestra mente finita no podéis entender todas las providencias de Dios. Permitid que él maneje su propia obra.”—The Review and Herald, 20 de septiembre de 1892.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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