3 de julio | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Dios ha enviado advertencias, pero pocos son los que escuchan

Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal. Sofonías 1:12.

Nos estamos acercando al fin del tiempo. Me ha sido mostrado que los juicios retributivos de Dios ya están sobre la tierra. El Señor nos ha advertido de los acontecimientos que están por suceder. Resplandece la luz de su Palabra, y sin embargo las tinieblas cubren la tierra y densa oscuridad los pueblos. “Que cuando dirán paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente… y no escaparán”. 1 Tesalonicenses 5:3.

Es nuestro deber inquirir la causa de estas terribles tinieblas para que podamos evitar la conducta por la cual los seres humanos han atraído sobre sí mismos tan grande engaño. Dios ha dado al mundo una oportunidad de aprender y obedecer su voluntad. Les ha dado, en su Palabra, la luz de la verdad; les ha enviado advertencias, consejos y amonestaciones; pero pocos quieren obedecer su voz. Al igual que la nación judía, la mayoría, aun de los cristianos profesos, se enorgullece de sus magníficas ventajas pero no agradece a Dios por esas grandes bendiciones. En su misericordia infinita, Dios ha enviado al mundo un último mensaje de amonestación, anunciando que Cristo está a la puerta, y llamando la atención a la quebrantada ley de Dios. Pero así como los antediluvianos rechazaron con desprecio la amonestación de Noé, así también los amadores de placeres de hoy rechazarán el mensaje de los fieles siervos de Dios. El mundo prosigue en su giro constante, absorto como nunca en los negocios y placeres, mientras la ira de Dios está por caer sobre los transgresores de su ley.

Nuestro compasivo Redentor, previendo los peligros que rodearían a sus discípulos en este tiempo, les dio una amonestación especial: “Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. De otra manera aquel día caerá de improviso sobre ustedes, pues vendrá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Estén siempre vigilantes, y oren para que puedan escapar de todo lo que está por suceder, y presentarse delante del Hijo del hombre”. Lucas 21:34-36 (NVI).—Testimonies for the Church 5:99, 100.

DEVOCIONAL SER SEMEJANTE A JESÚS

Elena G. de White

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