3 de julio 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Tycho Brahe

Todos los odiarán a ustedes por ser mis seguidores, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. Marcos 13:13.

Había oído hablar de personas con piernas, brazos, ojos, dientes, cabello y corazón artificiales, pero nunca de alguien que tuviera nariz artificial, hasta que leí acerca de Tycho Brahe, astrónomo que vivió hace más de 420 años en Dinamarca.

A los 19 años de edad, Tycho tuvo una fuerte discusión con un joven llamado Manderapio. Discutían acerca de matemáticas. Tanto se acaloraron con el intercambio verbal, que decidieron resolver sus diferencias mediante un duelo de espadas. Con un golpe sorpresivo, Manderapio le cortó la nariz a Tycho.

-¡ No hay problema! -dijo el intrépido Tycho- Tendré que hacerme otra nariz. -Y así fue. Diseñó una nariz de plata y oro, usando un cemento especial para fijarla en su lugar. Desde aquel día, siempre cargaba una cajita con ese cemento especial, porque nunca sabía cuándo estornudaría y saldría volando la nariz.

Era una figura impresionante y algo pintoresca. Era un pelirrojo de ojos azules, barba y bigote rojizos y una nariz dorada. Para colmo, era el astrónomo observador más grande que jamás haya existido. Además, vivió y trabajó antes que se inventara el telescopio. En 1592 publicó un libro en el que enumeraba cientos de estrellas que había estudiado. Si miras un mapa lunar, en el preciso centro encontrarás un enorme cráter que lleva su nombre.

El 11 de noviembre de 1572, Tycho descubrió una estrella nueva en la constelación de Cassiopeia. Era maravillosa. Su brillantez era tanta que se podía ver aun en pleno día. La llamaron la estrella de Tycho. Realmente era una supernova, una estrella que había explosionado. Fue visible poco más de un año, hasta que se desvaneció lentamente.

¿Sabías que muchos cristianos son como la Estrella de Tycho? Brillan intensamente por un tiempo, y luego se desvanecen. Le dan la espalda a Cristo y su iglesia y vuelven a sus antiguas andanzas. A veces podrá ser la luz de un pastor o de un gran maestro la que se apague.

Escuchemos bien estas palabras proféticas: “No está lejos el tiempo en que cada alma será probada… Más de una estrella que hemos admirado por su brillo se apagará entonces en las tinieblas” (Profetas y reyes, pág. 140). ¡Mi oración en este día es que tú no seas una de ellas!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020

PERSIGUE TUS SUEÑOS Más allá de los obstáculos

Dorothy E. Watts

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020



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