3 de febrero 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Santos

“A todos los que estáis en Roma, amados de Dios y llamados a ser santos: Gracia y paz o vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:7).

¿EN SERIO, LA BIBLIA me llama a que yo sea un santo? ¿Qué significa ser un santo? ¿Una imagen en un gran vitral colorido y costoso en lo alto de una iglesia? ¿Una estatua que en su cabeza tiene una aureola? ¿Será que hay que esperar que una persona muera para beatificarla y canonizarla como santo y hacerla objeto de culto?

Muchos se expresan así: “Fulano” o “Mengano es un santo”, refiriéndose a su disposición y su conducta. El diccionario define como “santo” a la persona que carece de toda culpa, que es perfecta y llena de bondad, y que está consagrada por completo a Dios.

Ahora bien, cuando la Biblia y Pablo se refieren a “ser santos”, siempre se trata de personas vivas. Pablo con frecuencia llama “santos” a los cristianos. Esto sucede 38 veces en todos sus escritos. Ahora bien, el título de “santos” ¿es un estatus o un estilo de vida? En la Biblia “santo” es aquello que se dedica a Dios, y puede tratarse del templo, del sábado, del matrimonio, del pueblo y el sacerdocio. Así, para Pablo, la dedicación y la obediencia son componentes inseparables de la santidad. Santos son aquellos que por su profesión de fe y bautismo pueden considerarse como separados del mundo y consagrados a Dios.

En este caso Pablo, llama “santos” a los creyentes en Roma, en virtud de que Dios los ha llamado para separarse, apartarse del mundo, de otros cultos, y a dedicarse al servicio de Dios.

No son llamados por ser santos, son llamados santos en virtud del poder de Dios y de la obra transformadora del Espíritu Santo.

Fijémonos en que la declaración previa dice “amados de Dios”. Es decir, es por su amor y por sus méritos, que se nos convoca, y se nos llama, a ser santos. Al santo le ha sido borrada la culpa, basado en que, por medio de la fe, Cristo, con su sacrificio, le ofrece la gracia. En consecuencia, por medio del poder del Espíritu que mora en él, esa persona decide vivir para la gloria de Dios, apartada y consagrada para servir al Señor. “El que está procurando llegar a ser santo mediante sus esfuerzos por observar la ley, está procurando una imposibilidad. Todo lo que el hombre puede hacer sin Cristo está contaminado de egoísmo y pecado. Solo la gracia de Cristo, por medio de la fe, puede hacernos santos” (El camino a Cristo, p. 60).

Fíjate en lo que el gran reformador John Wesley solicitaba:

“Denme cien hombres que no teman más que al pecado y

no deseen más que a Dios y cambiaré el mundo”.

¿Quieres ser parte de este grupo desde hoy y ¡para siempre!?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021

SU GRACIA ES SUFICIENTE

Pr. Bruno Raso

Lecturas devocionales para Adultos 2021



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