3 de enero | Devocional: Alza tus ojos | Vencedores mediante Cristo

«En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe». 1 Juan 5: 3-4, NBD

Necesitamos acercarnos a nuestro Ayudador, ya que él es la sabiduría infinita. Es nuestro Pastor y nuestro gran Médico misionero, y conoce las vicisitudes por las que tendrán que pasar sus creyentes sobre esta tierra. […] «Fue tentado en todo de la misma manera que nosotros» (Heb. 4: 15, RVC). No olvidemos que Cristo tuvo que enfrentar al tentador y que, cuando lo hizo, nuestro Salvador llevaba sobre sí la semejanza de la humanidad. El es nuestro restaurador, el perfeccionador de su pacto con instrumentos humanos que dependen de él como su Príncipe y su Redentor.

Cristo venció como hombre impecable, no caído, perfecto. Como Mesías obtuvo la victoria sobre las tentaciones del enemigo, posibilitando que nosotros venzamos como él venció. Hemos de triunfar en cada enfrentamiento que tengamos con el enemigo. Seremos vencedores al llegar a ser «participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones» (2 Ped. 1: 4). Cada victoria que él obtuvo en su humanidad hace posible que nosotros, recibiéndolo y creyendo en él, salgamos vencedores. «Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios» (Juan 1: 12, DHH). Cada victoria que como hombre él obtuvo nos garantiza que nosotros también podemos tener buenos resultados. Cada batalla en la que Satanás es vencido marca una victoria para la humanidad. […]

La liberación del pueblo de Dios y la misericordia que le demostró en el pasado deben tenerse siempre presente como garantía de lo que hará por nosotros en las circunstancias presentes y futuras si confiamos en él. No importa cuál sea nuestro pasado, si nos entregamos a Dios de todo corazón, con humildad y arrepentimiento, él nos recibirá. A todos los que por la fe reciben a Cristo como su Salvador personal, les da poder para llegar a ser hijos e hijas de Dios victoriosos. Llegan a ser «participantes de la naturaleza divina», y captan plenamente su misericordia y la gracia de su Santo Espíritu. […]

Que nuestras oraciones asciendan a Dios con toda humildad, y confesemos y abandonemos nuestros pecados con corazones humildes y contritos por medio de la gracia que Cristo vino a impartir al mundo. El Señor nos comprende, porque conoce nuestros secretos más íntimos. Ninguna mala acción puede haberse producido sin que el Señor comprenda cada fase de la tentación. […]

En los Evangelios Cristo hizo frecuente referencia al Gran Conflicto que había tenido con Satanás al comienzo de su ministerio. Constantemente hace referencia al reino de Satanás en oposición al reino de Dios. Asegurémonos de estar del lado del Señor.— Carta 14, 3 de enero de 1906, dirigida al Dr. Daniel H. Kress y esposa.

 

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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