3 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | Bryant Mcgill

“El secreto para acabar permanentemente con una mala costumbre es amar algo más grande que esa costumbre”

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

«¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños» (1 Cor. 6:19).

 

Una tardecita, mi mamá y yo nos apresuramos para prepararnos para el ¡programa de Navidad del colegio. Mi papá y mi hermana ya habían salido hacia el gimnasio. Vivíamos justo detrás del colegio, así que mamá y yo bajamos las escaleras para salir por la puerta del sótano. Porque estábamos apuradas, no encendimos la luz. Pero, al llegar al sótano oscuro, iluminado espeluznantemente por la luz de la luna que brillaba a través de las puertas de vidrio, lo vimos.

Mi madre dio un grito ahogado y un paso hacia atrás, pisándome los dedos del pie en el proceso, y casi me tiró al piso. Mi corazón comenzó a latir con fuerza y me quedé sin aliento al ver la silueta de un hombre en las sombras. Él estaba entre nosotras y las puertas de vidrio.

Finalmente, mi mamá tomó suficiente coraje como para estirar el brazo detrás de mí y encender la luz. Entonces, yo exhalé el aliento que había estado reteniendo todo este tiempo. Y luego me reí.

Allí, sobre la mesa de ping-pong, estaba Sam. Este maniquí de tamaño real se había vuelto parte de las presentaciones de papá en el «Plan de 5 días para dejar de fumar». No tenía brazos ni cuerpo inferior, y tenía un hueco del tamaño de un cigarrillo en la boca, para poder «fumar». Entonces, papá lo daba vuelta para exponer su espalda, y mostrar lo que esos cigarrillos le hacían a los «pulmones», que consistían en un filtro blanco que ahora de volvía marrón y negro, feo y pegajoso, por la nicotina.

Sam era el personaje preferido entre los asistentes a estos cursos. ¡Tenía la habilidad de ahuyentar los cigarrillos de los bolsillos!

Yo había observado la presentación de mi papá muchas veces, y escuchaba las luchas de los asistentes. Llegué a admirar a las personas que, con la ayuda de Dios, ignoraban sus antojos y acababan con un hábito sumamente adictivo.

Bueno, Sam se quedaba en el sótano hasta la siguiente serie de reuniones, y yo me sentía cómoda jugando en el sótano con él. Nunca me vi tentada a fumar cigarrillos. Quizá Sam me había asustado lo suficiente. Lori

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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