3 de agosto | Devocional: Exaltad a Jesús | La verdad central y preeminente

Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19.

La Palabra de Dios es el solemne instrumento que convence de pecado al inconverso, persuadiéndolo de la necesidad que tiene del Salvador que perdona los pecados.

El plan de salvación combina las influencias santas de la luz del pasado y del presente. Estas influencias están unidas por la cadena dorada de la obediencia por amor. La recepción de Cristo por la fe y la sumisión a la voluntad de Dios transforman a los hombres y las mujeres en hijos e hijas de Dios. Mediante el poder que únicamente el Salvador puede darles son aceptados como miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo…

Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos comprenden. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos…

El mundo es nuestro campo de esfuerzo misionero, y hemos de salir a trabajar rodeados con la atmósfera del Getsemaníy el Calvario…

Dios aborrece más la indiferencia que se manifiesta en los asuntos religiosos que la misma infidelidad, porque las pretensiones religiosas desprovistas de una religión genuina son una perenne piedra de tropiezo para los pecadores. Mientras más frías y formales sean las personas en lo que respecta a la vida religiosa, más llenos estarán de egoísmo, y el egoísmo obra invariablemente en contra de Cristo. Usted puede tener mucho conocimiento, pero a menos que posea una religión verdadera y pura, su conocimiento resulta inútil para Cristo.

No permita Dios que acerca de usted se tengan que pronunciar las siguientes palabras: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Apocalipsis 3:15-19.

Cada alma puede enriquecerse en tesoros espirituales. En medio de la terrible iniquidad de este mundo los seres humanos pueden servir a Dios con tanta fidelidad que él derrame las riquezas eternas sobre ellos. El obrará en favor de los que le sirven fielmente. Puede humillar a los más empedernidos perseguidores de su pueblo, transformándolos en amigos mediante la aceptación de la verdad, o despojándolos de su poder para hacer daño.—Carta 122, 1901.

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DEVOCIONAL: EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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