3 de agosto 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | Macedonia

«Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo» (Hech. 16:6, NTV).

Mi amiga Anne tiene una cometa gigante. Su familia se la regaló por su cumpleaños. Hoy, aprovechando el sol y la brisa, fuimos a un parque a jugar con ella. Realmente hace falta talento y fuerza de brazos para remontar una cometa de ese tamaño. Sin embargo, sobre todo, hace falta viento. Parece una obviedad, ¡pero es cierto! Tan pronto como el viento se detuvo, tuvimos que volver a casa. Por más talento y experiencia que uno tenga, nadie puede remontar una cometa sin viento.
A veces hacemos planes y todo marcha bien. De pronto, el viento se detiene. Nuestros sueños, que segundos atrás alcanzaban nuevas alturas, se precipitan al suelo como una cometa. Entonces, podemos comenzar a dudar y preguntarnos si Dios realmente nos llamó o lo imaginamos. En momentos así, la historia de Pablo me ayuda mucho. En pleno viaje misionero, Pablo y Silas querían visitar Asia Menor (la actual Turquía), pero el Espíritu se lo impidió. Aunque ellos querían hacer algo bueno —predicar el evangelio—, Dios no se lo permitió. Las razones no aparecen en la Biblia. Tal vez fuera un mal momento, o quizás Pablo y Silas no fueran las personas indicadas. Lo interesante es que Pablo aceptó ese cambio humildemente, sabiendo que Dios puede guiarnos abriendo puertas y también cerrándolas.
El pionero David Livingstone quería ir a China pero Dios lo envió a África. El misionero William Carey quería ira Polinesia, pero Dios lo envió a la India. El predicador Adoniram Judson fue a la India, pero Dios lo guio a Birmania. Dios nos guía abriendo y cerrando puertas a lo largo del camino. El plan de Pablo y Silas era alcanzar las pequeñas ciudades de la región de Asia Menor, pero Dios los guio a Macedonia. ¡Dios quería evangelizar toda Europa! El cambio de planes implicó que Lucas pudiera sumarse al viaje (quien luego escribiría el libro de Hechos, compartiendo así esta poderosa historia con todos nosotros). Dios sabe lo que hace cuando dice «No».
Cuando el viento del Espíritu Santo cambie de dirección, confía. El que nos llamó es fiel y digno.

Señor, cuando mis planes no funcionen como yo esperaba, ayúdame a detenerme, respirar y considerar si tú estás cerrando una puerta para abrir otra mejor. Ayúdame a rendirme a tu voluntad. No quiero perder tiempo y energías tratando de forzar un cerrojo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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