29 de septiembre | Una religión radiante | Elena G. de White | Atención con lo que decimos y cómo lo decimos

« Al que piensa bien las cosas se le llama inteligente; quien habla con dulzura convence mejor. […] Quien piensa bien las cosas se fija en lo que dice; quien se fija en lo que dice convence mejor. Las palabras amables son como la miel: endulzan la vida y sanan el cuerpo». Proverbios 16: 21-24, TLA

LAS PALABRAS DE BONDAD Y ALIENTO dichas cuando el alma está enferma y débil el pulso de su ser moral, las considera el Salvador como si se las dijeran a él mismo. Cuando los corazones son así alentados, los ángeles del cíelo se deleitan en contemplarlo — El ministerio de curación, cap. 9, p. 96.
La gracia de Cristo ha de dominar el genio y la voz. Su obra se revelará en la cortesía y la tierna consideración mostradas entre los hermanos con palabras de bondad y aliento.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 7, p. 73.
Es necesario que demos la importancia que se merece a la influencia que tiene la mente sobre el cuerpo y este sobre ella. […] Igualmente al efecto depresivo y hasta letal de la ira, el descontento, el egoísmo y los pensamientos impuros, y, por otra parte, el maravilloso poder revitalizador de la alegría, la generosidad y la gratitud.— La educación, cap. 21, p. 179.
«Pero yo les digo que en el día del juicio, la gente tendrá que dar explicación por cada una de las palabras inútiles que dijo. Las palabras que dijiste servirán para juzgarte. Ellas te aprobarán o te condenarán». Mateo 12: 36-37, PDT.
Mi reflexión personal
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DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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