29 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | El caballo

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Le intimidarás tú como a langosta? El resoplido de su nariz es formidable. Escarba la tierra, se alegra en su fuerza, sale al encuentro de las armas; hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada. Contra él suenan la aljaba, el hierro de la lanza y de la jabalina; y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la trompeta; antes como que dice entre los clarines:

¡Ea! y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y el vocerío” (Job 39:19-25, RVR).

Cuando era niña (L), iba los domingos al campo con mi familia y una de las cosas que más me gustaba hacer era dar unas vueltas a caballo. Recuerdo que me encantaba hacerlo correr lo más rápido posible; sentía como si me traspasara su fuerza y me generaba un sentido de libertad extraordinario. Desde entonces el caballo se ha posicionado como mi animal favorito.

A veces pienso que el caballo también es uno de los animales favoritos de Dios. En la cita bíblica de hoy, él mismo describe esta hermosura de la creación de una manera sorprendente. Es como si Dios quisiese llamar la atención del patriarca Job y dijera: “¿Viste qué hermoso es el caballo? ¿Viste sus crines cómo ondulan sobre su cuello? ¡Es tan, pero tan lindo que hasta me gusta cómo sopla su nariz! (‘¡el resoplido de su nariz es formidable!’)- Y eso no es nada… ¿Te diste cuenta de la fuerza que tiene? Si una espada lo amenaza, él no vuelve la cara. Puede sentir que vienen los conflictos, percibe que se acercan las dificultades, tal vez el ambiente se pone tenso y es probable que pronto arrecie la batalla. Pero él, se burla del espanto y no teme, antes como que dice ¡estoy preparado! Escarba la tierra y se alegra en su fuerza. ¡No le tiene miedo a nada!”

Hay un principio fundamental en psicología, según el cual modificamos nuestro ser con base en la contemplación. Asimilamos las características de aquello que admiramos y, gradualmente, nos vamos asemejando a dicho modelo. Tal vez por esta razón Dios llama la atención de Job en el momento más duro de su vida y lo anima a admirar al caballo. Parece decirle: “¡Mira, tú también puedes ser así!”

Creo francamente que para que ello sea posible es necesario ir más allá de la psicología. El secreto se relaciona con la primera pregunta del texto. ¿Quién le dio la fuerza al caballo? Es el mismo que puede dártela hoy a ti.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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