29 de octubre | Devocional: Alza tus ojos | La naturaleza revela imperfectamente a Dios

Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 1 Corintios 1:21.

La existencia de un Dios personal, la unidad de Cristo con su Padre se encuentra en el fundamento de toda verdadera ciencia. De la naturaleza obtenemos sólo una idea imperfecta de la grandeza y la majestad de Dios. Vemos la obra de su poder y de su sabiduría, pero El en sí mismo está más allá de nuestra comprensión. El océano, la catarata y la escarpada y alta montaña, revelan sólo imperfectamente la obra de sus manos. Satanás ha introducido el caos y la deformidad en la creación del Señor. Se necesita algo más que la naturaleza para revelar el carácter del Padre.

Cristo descendió a esta tierra para mostrar lo que las mentes finitas pueden comprender de la gloria de Dios. Vino a fusionar la divinidad y la humanidad, para que por medio de El, con caracteres hechos perfectos por El, los seres humanos pudiesen finalmente contemplar a Dios en la plenitud de su gloria. A través de los méritos del sacrificio que El ha realizado, podemos llegar a ser “participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:4. Los resplandecientes rayos de la divinidad pasan de Cristo a sus seguidores. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12…

En estos días se enseñan como verdad muchos engaños. Algunos de nuestros hermanos han enseñado opiniones que nosotros no podemos aprobar. Se están introduciendo ideas extravagantes, interpretaciones extrañas y forzadas de las Escrituras. Dichas enseñanzas pueden parecer sólo pequeñeces ahora, pero crecerán y se convertirán en trampas para los experimentados…

Es de vital importancia que escudriñemos las Escrituras diariamente, de modo que podamos conocer el camino del Señor, y que no seamos engañados por falacias religiosas. El mundo está lleno de teorías falsas e ideas espiritistas seductoras, que tienden a destruir las claras percepciones espirituales y a apartar de la verdad y la santidad. Especialmente en estos tiempos, es necesario que prestemos atención al consejo: “Nadie os engañe con palabras vanas”.

Debemos tener sumo cuidado, no sea que malinterpretemos las Escrituras. Las sencillas enseñanzas de la Palabra de Dios no han de ser tan espiritualizadas que se pierda de vista la realidad. No fuercen demasiado el significado de las oraciones en la Biblia en el intento de extraer algo novedoso con el fin de agradar a la imaginación. Tomen las Escrituras según están expresadas. Eviten las vanas especulaciones.—Manuscrito 30, del 29 de octubre de 1904, “Rediman el tiempo”.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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