29 de octubre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | Cerco protector

«El ángel del Señor protege y salva a los que honran al Señor» (Salmo 34. 7).

Jorge y Luis llegaron aquella noche a su lugar de trabajo como todos los días. Ellos eran actores de una conocida televisora mexicana. Habían aprendido el guion que debían grabar sobre el puente y se dispusieron a comenzar la grabación. El director dio la señal para comenzar y la cinta corrió. Jorge y Luis caminaron sobre el puente en una escena de bajo riesgo.
Sin embargo, por alguna razón, explican sus compañeros de grabación, Luis tropezó o resbaló, y en un instinto de supervivencia se aferró a Jorge, jalándolo hacia un vacío de 5 metros. Ambos murieron. «No había un cerco de protección en el puente», afirmaron los testigos. ¿Cuán importante es que tengamos un cerco protector en nuestra vida? Tan importante como lo era para Jorge y Luis en esa escena.
En nuestro andar cristiano, constantemente el enemigo nos está poniendo pruebas en el camino para que tropecemos y caigamos. A medida que se acerca la venida del Señor, Satanás redobla esfuerzos para que los que han sido redimidos en la cruz pierdan su derecho de entrada al cielo. Al respecto, escribe Elena G. de White: «Pero si hacemos todo lo que podemos de nuestra parte a fin de estar listos para el conflicto que nos espera, Dios hará su parte y su brazo todopoderoso nos protegerá. Mandaría todos los ángeles de la gloria para socorrer a las almas fieles y poner un cerco en derredor de ellas, antes que permitir que sean engañadas y extraviadas por los prodigios mentirosos de Satanás» (Primeros escritos, cap. 21, p. 121).
Eso es todo lo que necesitamos en la vida diaria: la compañía del ángel del Señor. La presencia de Dios es para el cristiano un cerco protector que no permitirá que caigamos al vacío del pecado, donde solo hay dolor y muerte.
Las consecuencias de no poner un cerco espiritual a nuestra vida son desastrosas; y, al igual que Jorge, no caemos solos. El pecado arrastra al sufrimiento a los más cercanos. Toda la familia sufre las consecuencias de la mala decisión de uno de sus integrantes.
La buena noticia es que solo basta con pedirlo cada mañana, cada instante, y Dios enviará a sus ángeles para hacer un cerco protector alrededor nuestro, y preservar nuestra vida en medio de la tentación y la prueba. Podemos resbalar, pero no caeremos al vacío.

Posdata: Feliz por mi cerco protector.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2025



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