29 de noviembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | Para los que se hallan inscritos en el libro de la vida

Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Daniel 12:1.

A medida que nos acercamos a los peligros de los últimos días, las tentaciones del enemigo se hacen cada vez más fuertes y persistentes. Satanás ha descendido con gran poder, sabiendo que tiene poco tiempo; y trabaja “con todo engaño de iniquidad para los que se pierden”. 2 Tesalonicenses 2:10. El Señor nos amonesta mediante su Palabra acerca de que, si fuera posible, engañaría también a los mismos escogidos.
Pronto tendrán lugar ante el mundo acontecimientos extraordinarios. El fin de todas las cosas está a las puertas. El tiempo de angustia está por sobrecoger al pueblo de Dios. Es entonces cuando se promulgará el decreto que prohibirá comprar o vender a los que guardan el sábado del Señor, amenazándolos con castigarlos, y aun con la muerte, si no observan el primer día de la semana como día de reposo.
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia; cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Este pasaje revela la importancia de tener nuestros nombres escritos en el libro de la vida. Todos los que tengan sus nombres registrados allí serán librados del poder de Satanás, y Cristo ordenará que se le quiten sus vestiduras viles y que sean vestidos con su propia justicia. “Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve”. Malaquías 3:17.
En el tiempo de angustia Satanás alborota a los malvados y estos rodean al pueblo de Dios para destruirlos. Pero él ignora que frente a sus nombres en los libros del cielo se ha escrito la palabra “perdón”. Ignora que se ha dado la orden: “Quitadle esas vestiduras viles” y vístanlo con “ropas de gala”, y “pongan mitra limpia sobre su cabeza”. Zacarías 3:4-5.
La promesa que se le hizo a Josué también se le hace a todo el pueblo remanente de Dios: “Si anduvieres por mis caminos [no en tus propios caminos], y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar”. Vers. 7. ¿Quiénes son “estos que aquí están”? Son los ángeles de Dios. Si pudieran ser abiertos nuestros ojos, como sucedió con el siervo de Eliseo en Dotán, nos veríamos rodeados por ángeles malignos que tratan de imponer su presencia sobre nosotros, y buscan una oportunidad para tentarnos y vencernos; pero también veríamos a ángeles santos que nos guardan, y que con su luz y su poder mantienen a raya a los ángeles malos.—Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 155-156.
, 29 de noviembre

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS
Elena G. de White

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