29 de noviembre | Dios nos cuida | Elena G. de White | Dios cuida tiernamente de su pueblo

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Salmos 34:15.

No debes sucumbir al desaliento. El corazón débil será fortalecido; el abatido tendrá esperanza. Dios cuida tiernamente de su pueblo. Sus oídos están abiertos a su clamor. No tengo temores por la causa de Dios. El cuidará de su causa. Nuestro deber es cumplir con nuestra parte, en nuestro lugar, y vivir… con humildad al pie de la cruz y ser fieles, viviendo píamente delante de él. Al hacerlo no seremos avergonzados, sino que nuestras almas confiarán en Dios con santa osadía.
Dios nos ha liberado de las cargas; nos ha dado libertad… Nuestros enemigos pueden triunfar. Pueden hablar palabras mentirosas, y sus lenguas calumniadoras pueden idear fraudes, calumnias y estratagemas; pero no lograrán movernos. Sabemos a quién hemos creído. No hemos trabajado ni corrido en vano. Jesús nos conoce… El día del ajuste de cuentas se aproxima y todos serán juzgados de acuerdo con las obras que se han hecho en el cuerpo…
Es cierto que el mundo está en tinieblas. La oposición puede acrecentarse. Los frívolos y los escarnecedores pueden envalentonarse y endurecerse en sus iniquidades. Pero nada de esto nos conmoverá. No hemos andado en la incertidumbre. No, no. Mi corazón está determinado en su confianza en Dios. Tenemos un Salvador poderoso. Podemos regocijarnos en su rica plenitud…
A menudo a la religión se la coloca en una caja de hierro. La religión pura e inmaculada nos conduce a vivir tan sencillamente como niños. Queremos orar y hablar con humildad, buscando sólo la gloria de Dios. Se ha manifestado demasiado una forma de piedad carente de poder. El derramamiento del Espíritu de Dios nos conducirá hacia un agradecido reconocimiento; y mientras percibimos el maravilloso amor de Dios, no nos quedaremos quietos, sino que ofreceremos a Dios un sacrificio de agradecimiento y haremos canción a su nombre con nuestros corazones y voces. Pongamos nuestros pies sobre la Roca de la eternidad, y allí obtendremos apoyo y consuelo permanentes. Nuestras almas descansarán en Dios con una confianza inconmovible.
¿Por qué acudimos tan pocas veces a la fuente abundante y gratuita? Nuestras almas necesitan beber a menudo de la fuente para ser refrescadas y para florecer en el Señor. Debemos permitir la profunda operación del Espíritu de Dios.
*Año bíblico: 2 Corintios 11-13.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA
Elena G. de White

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