29 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Jimmy Carter

¿Debería el pueblo estafar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me han estafado! Pero ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Cuándo te hemos estafado?” Me han robado los diezmos y ofrendas que me corresponden. Malaquías 3:8.

Jimmy estaba sentado al borde de la banca y esperaba que el platillo de ofrendas llegara hasta él. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón especial, el mejor que tenía y que estaba reservado para la iglesia, y sintió la moneda de un centavo que su papá le había dado para la ofrenda.

“No quisiera regalar la monedita brillosa de un centavo -pensó Jimmy- Podría comprar muchas cosas con un centavo”.

“Entonces, quédate con ella -parecía decirle una vocecita-. Cuando pase el platillo, finge que depositas la moneda. Nadie sabrá que no la pusiste”.

Se dibujó una amplia sonrisa en los labios de Jimmy. ¡Qué buena idea! “Mejor aún, cuando metas la mano en el platillo pretendiendo colocar la moneda, ¿por qué no sacas una del platillo? De esa manera tendrás dos moneditas y podrás comprar el doble de lo que podrías con una”, continuó el tentador.

Jimmy tomó el platillo de ofrendas con la mano izquierda. Sacó la mano derecha del bolsillo y la metió en el platillo. Cuando la retiró, tenía otra monedita de un centavo escondida entre la palma de la mano y el dedo pulgar.

Se sentía contento de sí mismo. Hasta llegar a la casa. Sacó los dos centavos del bolsillo y los puso sobre la cómoda mientras se cambiaba de ropa. En ese momento, entró su padre a la habitación.

-¿De dónde salieron esos dos centavos? -le preguntó al ver las monedas sobre la cómoda.

-Eh… ah… emmm…

-¡Jimmy, mírame cuando te hablo! ¿Tomaste una moneda del platillo de las ofrendas?

El niño, asustado, movió la cabeza afirmativamente.

-Jimmy, te voy a tener que castigar -le dijo su papá con mucha tristeza-. Debes comprender la gravedad de tu falta. Es muy malo el hecho de robarle a cualquiera, ¡pero hoy le has robado a Dios! Has tomado dinero que le pertenece a él.

La paliza que recibió con la varita de durazno fue lo suficientemente dolorosa como para que Jimmy recordara el incidente cincuenta años después, cuando era presidente de los Estados Unidos. Una vez comentó: -Fue la última vez que cruzó por mi mente la idea de robar.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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