29 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | ¿Zig o zag?

«Había confusión en la asamblea. Cada uno gritaba una cosa distinta, y la mayoría ni siquiera sabía para qué se habían reunido». Hechos 19: 32, NVI

La psicología define la expresión «efecto manada» como el comportamiento de un grupo de personas que reacciona de manera similar, aunque de forma irracional, solo por la presión del grupo. Originalmente, la expresión se refiere al comportamiento de los animales cuando están frente al peligro. Popularmente, a esta tendencia humana se la llama «A donde va Vicente, ahí va la gente».
En general, las personas ceden a la presión de las masas. Si todos van en una dirección, la mayoría los sigue. Es una reacción impulsiva, por imitación.
En realidad, es la alternativa más cómoda, porque el individuo no necesita pensar. Basta con seguir la corriente. El problema es que quien está dentro de una «manada» rara vez sale de ella. Quien cambia de opinión generalmente es castigado con desprecio, ostracismo e incluso con la muerte, como ocurrió en el contexto nazi.
Las redes sociales son entornos propicios para el desarrollo del efecto manada, debido al volumen de información y la velocidad de reacción de las personas. Si alguien influyente opina sobre algo, la probabilidad de que muchos lo sigan es grande. Por eso, la publicidad en Internet es el alma del negocio actual.
El texto bíblico de hoy habla sobre un tumulto masivo provocado por Demetrio, un orfebre de Éfeso que fabricaba estatuillas de la diosa Diana.
Al enterarse de que Pablo predicaba contra la idolatría y alteraba el mundo con sus ideas, Demetrio causó un alboroto en la ciudad. Muchos fueron al anfiteatro, con capacidad para 24,000 personas, y allí gritaron durante casi dos horas: «¡Grande es Diana de los efesios!» (Hech. 19: 34).
La mayoría de la gente no sabía por qué estaba allí. Probablemente muchos practicaban la idolatría solo porque otros lo hacían. Solo cuando el escribano de la ciudad reflexionó sobre el hecho y vio que no había una razón plausible para la reunión, se disolvió la asamblea (vers. 40, 41).
Esta historia nos advierte sobre el riesgo de seguir la «corriente». No hagas algo solo porque todos lo están haciendo. Camina con tus propias piernas.
Reflexiona más. Si el mundo hace «zig», no tengas miedo de hacer «zag».
Sigue el camino correcto, aunque solo la minoría esté a tu lado.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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