29 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Aprender a estar contenta

«He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4: 11, LBLA).

Uno de los lugares más interesantes que he visitado es la Cárcel Mamertina, una prisión ubicada en la parte antigua de Roma. Esta celda es en realidad un pequeño espacio subterráneo, húmedo, oscuro y frío, incrustado en piedra, con apenas un agujero para las necesidades fisiológicas.
Se cree que, en este cubículo, el apóstol Pablo, probablemente con los brazos y las piernas encadenados a un soldado, practicó una de las virtudes más preciosas del cristianismo: el contentamiento.
Pablo aprendió a vivir contento en todas las circunstancias, aun a pesar de que la mayoría de las situaciones que le tocó vivir después de conocer el evangelio no le fueron favorables. ¿Cómo podía el apóstol estar contento siempre? Del versículo de hoy aprendemos algunas lecciones de gran valor para nosotras.
1. Nadie nace sabiendo estar contento. Pablo dice en este pasaje que él «aprendió» a contentarse. Nosotras también podemos aprender esa actitud y hacerla parte de nuestra rutina diaria.
2. Estar contento no está necesariamente vinculado solo a los buenos momentos.
El contentamiento es una actitud que se puede y se debe mantener en cualquier situación.
3. El contentamiento depende de nuestra cosmovisión. Pablo creía en un Dios que lo había creado; creía que el pecado había interrumpido temporalmente los propósitos de Dios, pero que, detrás del telón de la historia de este mundo, Dios está siempre obrando para rescatar al ser humano y llevarlo a la condición para la cual lo creó. Creía que hay una promesa divina por cumplir: la restauración final del ser humano, la cual lo movió a estar contento siempre, en el Señor.
El verdadero contentamiento se basa en reconocer que hemos recibido algo de Dios, aun cuando no lo merecíamos. Toda la obra de Dios en nuestro favor la hace simplemente porque nos ama; nadie es lo suficientemente bueno como para merecer algo de Dios.
Tú y yo nada tenemos que nos recomiende a Dios, excepto nuestra necesidad de él. La base del verdadero contentamiento es Dios. Y conocerlo en profundidad es el camino para que, de hecho, vivamos contentas en toda situación. Por lo tanto, aprendamos también a vivir así, conociendo cada día al Dios que corre detrás de nosotras ofreciéndonos su vida, su sangre y el cielo: el mejor futuro que podríamos desear, y que no merecemos.
¡Cuán importante es estar al lado de personas que viven en una actitud continua de contentamiento! ¿Eres tú una de esas personas?

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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